Aprovechando las vacaciones, decidí pasar un día completo en silencio: sin llamadas, ni televisión, ni música. Tuve una visita inesperada, pero lo cumplí durante unas 8 horas.

Una de las observaciones más interesantes de ese día, fue percibir el verdadero sabor de la comida, porque estás de verdad “en la comida”; en su olor cuando acercas el tenedor a la boca, en el color amarillo brillante y la textura suave de los granos de maíz, en el sabor que se extiende por la lengua hacia la garganta y el cerebro.

¡Es una experiencia magnífica!

No es la primera vez que la vivo, pero esta vez me ha recordado a un artículo que publicó Tony Schwartz en la Harvard Business Revue hace dos semanas y que me gustaría resumir/traducir a continuación para compartirlo con vosotros:

Entre el 25 % y el 50% de la gente se siente desbordada por el trabajo. No es solo el número de horas que trabajamos, sino el hecho de que pasamos demasiadas horas haciendo malabares con muchas actividades al mismo tiempo.

Hemos perdido la costumbre de hacer pausas y de establecer límites debido a la tecnología. A cualquier lugar al que vayamos, nos sigue el trabajo a través de nuestros dispositivos, siempre insistentes e intrusivos (…).

A lo que más perjudica este hecho es a la productividad (…) Cuando cambias de una actividad a otra, sin haber finalizado la primera, incrementas el tiempo que tardarás en terminarla en torno a un 25%.

Además, si siempre estás haciendo algo, quemas tus reservas de energía a lo largo del día.”

¿Y qué pasa cuando llegas a casa? (Esto lo digo) Que no te quedan reservas para la familia, solo te queda cansancio y un poco de irascibilidad.

Algunos de los consejos que menciona Tony Schwartz en su artículo son:

  • No exijas a los demás respuestas inmediatas en cualquier momento del día.
  • Haz lo más importante a primera hora de la mañana y sin interrupciones.
  • Toma vacaciones reales de forma regular. (¿Han sido estas vacaciones reales para ti?)

Además, yo os propongo algunas otras actitudes que también pueden ayudaros a incrementar vuestra productividad (aunque parezca lo contrario) y que son buenas para el corazón:

  • Mira los correos y los mensajes del móvil cada hora y media. El resto del tiempo puedes mantener los dispositivos en silencio. No hay prácticamente NADA que no pueda esperar 90 minutos.
  • Te invito a marcar en tu semana una mañana o una tarde libre de dispositivos. Agéndalo; es la única manera de encontrar ese momento. Y aprovecha para reflexionar en los temas importantes, ya que el día a día y sus urgencias suele ahogarlos.
  • Una vez a la semana puedes comer solo, en silencio, sin televisión, ni prensa, ni libro: se aprecia mucho mejor el sabor de la comida.
  • Cuando mantengas una conversación, trata de poner TODA tu atención en esa charla. Apaga el móvil si suena. Se aprende mucho cuando se escucha de verdad a los demás.
  • Si paseas por la naturaleza sin ánimo de llegar a ningún sitio (y sin móvil, claro :)), se nota el aire en la cara y la presión de la tierra bajo los pies y, al respirar, se siente cada célula del cuerpo integrada en el entorno.
  • En los momentos de relax en los que dejar fluir los pensamientos sin orden ni concierto, es cuando surgen las ideas más creativas.

Las mujeres a veces “fanfarroneamos” de ser capaces de hacer varias cosas al mismo tiempo, pero si uno lo piensa de verdad, solo se puede estar atento a una de ellas, por eso es tan peligroso hablar por teléfono cuando uno conduce, porque la atención está en la charla, no en la carretera. Si no, que se lo digan al policía que me puso la multa el otro día; me decía incrédulo: “pero si llevamos detrás tuyo haciéndote señas 5 calles… ¿No te has dado cuenta?” No, no me había dado cuenta, estaba en la conversación.

En realidad se trata de manejar uno mismo el tiempo y los dispositivos, no que ellos te manejen a ti.

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