Cada sistema educativo tiene sus características específicas. Los que yo he experimentado en mis propias carnes tenían las siguientes particularidades (desde mi punto de vista y sin que suponga un análisis en profundidad):

Sistema inglés (Clasificado según el último informe PISA que evalúa la calidad de la enseñanza en el número 26 del mundo): le dan una gran importancia a la asignatura de teatro, o lo que es lo mismo, a la comunicación y la representación.  ¿Tendrá eso que ver con la flema inglesa? También se caracteriza por fomentar la investigación en vez de la memorización.

Sistema francés (PISA = 23): fomenta el análisis y el debate, es decir el pensamiento crítico, pero desde el punto de vista “externo” (sociológico, artístico, político, económico…); a mi gusto le faltaría el enlace con lo que eso provoca en el individuo; resultaba dificilísimo hablar de sentimientos en ese contexto.

Sistema americano (PISA = 17): prima la libertad en cuanto a la elección de materias a estudiar y la competitividad y el esfuerzo, que se fomentan a través del deporte. El gran inconveniente, en mi opinión, es una gran desigualdad y una importancia extrema del concepto de popularidad que tiene en cuenta, fundamentalmente, la belleza y los resultados deportivos por encima de otros valores como el respeto o la tolerancia.

¿Y el sistema español (PISA = 34)?: basado en charlas magistrales del profesor, poca participación y énfasis en el aprendizaje de memoria, sin dejar mucho espacio al pensamiento crítico, la comunicación o la libertad.

No conozco bien los sistemas educativos de Latinoamérica pero incluyo la posición de los países encontrados en el informe PISA para los lectores latinos: Chile (PISA = 44), Uruguay (PISA = 47), México (PISA = 48), Colombia (PISA = 52), Brasil (PISA = 53), Argentina (PISA = 58), Panamá (PISA = 62) o Perú (PISA = 63): parece claro que la excelencia educativa tiene mucho que ver con el nivel de desarrollo económico, como causa y como víctima.

De qué sirve el enfoque del sistema educativo español y el de muchos países de Latinoamérica cuando en la actualidad se dan las siguientes circunstancias:

  • Información y datos en “la palma de la mano”, aunque muchos (sobre todo dependiendo de la edad y del nivel cultural y tecnológico) todavía no tienen el reflejo de buscar las respuestas.
  • Enorme cantidad de información, de la que muchas veces es difícil extraer la que es pertinente y de calidad.
  • Atención dispersa: están conectados y charlando o viendo la televisión a la vez.
  • Cambios cada vez más rápidos tanto a nivel tecnológico como de procesos y de relaciones.
  • Cultura del pelotazo y del mínimo esfuerzo.

En mi opinión y en la de otros educadores, expresadas en un debate del grupo de Linkedin Universia, los sistemas educativos podrían:

  • Hacer más énfasis en las competencias y no en el contenido.
  • Darle una mayor importancia a la creatividad.
  • Que el aprendizaje fuera menos de cabeza y más corporal.
  • Fomentar la flexibilidad y la adaptación al cambio.
  • Trabajar la capacidad de búsqueda, análisis y síntesis.
  • Fomentar el pensamiento crítico y reflexivo.

Pero, ¿cómo se hace eso?, ¿es posible?

A los que os interese el tema y leáis en inglés, os recomiendo el artículo What Americans Keep Ignoring About Finland’s School Success. Lo resumo a continuación:

Los países que están a la cabeza en el informe PISA lo han conseguido de diferentes formas: Shanghai (China) (PISA = 1) y Korea (PISA= 2) a través de largas jornadas y memorización exhaustiva, en cambio, en el caso de Finlandia (PISA =3) no es así.

Los rasgos característicos del sistema educativo finlandés (explicados en el libro: The Finnish Lessons) son:

  • Se busca la equidad por encima de la excelencia: todo niño, independientemente de su procedencia, entorno económico o intelectual o el lugar donde vive, tiene las mismas oportunidades de aprender. Curiosamente la equidad lleva a la excelencia.
  • Es una escuela totalmente pública y de calidad. No hay universidades ni colegios privados.
  • No existe la noción de “beneficio” económico en la educación aunque, en mi opinión, el tener ciudadanos bien formados es una garantía de desarrollo económico. La educación es un instrumento de igualdad social, no una fábrica de “estrellas”.
  • Los niños tienen pocos deberes.
  • Se utiliza mucho el juego creativo.
  • No hay exámenes constantes ni oficiales. Cada alumno es valorado con respecto a sí mismo y de forma individualizada.
  • Los profesores tienen prestigio, una paga razonable y mucha responsabilidad.
  • Para ser profesor es necesario hacer un máster y hay programas de entrenamiento muy selectivos.
  • No hay competencia sino cooperación, tanto entre profesores como entre alumnos. No existe una lista de “los mejores colegios” en Finlandia.
  • Todos los alumnos acceden a una comida saludable y gratis.
  • En caso de ser necesario los alumnos tienen ayuda psicológica, acceso al cuidado de la salud y una guía o dirección individualizada.

Teniendo en cuenta que antes el sistema educativo finlandés era mediocre y todo esto se consiguió cambiar a través de una gran reforma en los años 80, me gustaría pensar que:

¡También sería posible hacerlo en nuestro país!

____________________

Si te ha interesado este articulo, te puede gustar mi libro: Buen padre, mejor jefe.

O si quieres seguir indagando en estos temas, mira también:

Necesitamos un pacto educativo ¡Ya! Por nuestros niños…
La educación prohibida
Los hijos no son propiedad privada de los padres, ni los padres de los hijos…
Las calificaciones no deberían ser lo más importante en la educación de nuestros hijos
Follow

Get every new post on this blog delivered to your Inbox.

Join other followers:

Share This