Hace poco recibí este mensaje de una alumna de Adiós Miedo Escénico.

«Hola Natalia,

La semana pasada tuve una reunión de departamento y en el momento que menos me lo esperaba (es un foro bastante controlado para mi), me asaltaron los nervios, palpitaciones fuertes de corazón, etc. cuando me tocaba hablar…

Hice un receso, me tranquilicé y seguí adelante… no creo que nadie lo percibiera más que yo…. pero aun así y desde entonces, estoy un poco de bajón… pensando en la próxima vez que me pueda ocurrir, con pensamientos recurrentes, etc.

La siguiente reunión de departamento la tengo a finales de mes… quiero terminar el curso antes de dicha reunión para ir preparada. Si se te ocurre algo más, por favor, no dudes en decírmelo, estoy empeñada en dar un salto con esto.

Muchas gracias por todo!!!!»

Hola Beatriz,

¡Qué alegría saber de ti!

Es algo habitual.

De vez en cuando se producen recaídas en los nervios en situaciones en las que nos sentíamos cómodos.

Puede tener que ver con:

  • Que en la reunión haya alguien que nos importa especialmente (en cuanto a su autoridad, su cercanía o lo que sea…)
  • Que no nos sintamos confortables con el tema
  • Que los asistentes no sean como los habíamos imaginado
  • Estar pasando un momento personal o de salud flojo…

Afectan factores muy diferentes y no hay que darle mucha importancia.

A lo que sí creo que podrías prestar más atención es a esto:

“hice un receso, me tranquilicé y seguí adelante… no creo que nadie lo percibiera más que yo”

Como dice Hipolina Quitamiedos:

el valor no es la ausencia de miedo, el valor es ser capaces de la acción en su presencia”,

que es exactamente lo que hiciste.

No tuvo ningún efecto concreto en tu trabajo, ni en la imagen que tienen los demás de ti.

Son tus sensaciones internas (palpitaciones, bajón, suposiciones sobre el futuro, pensamientos recurrentes…) los que te están haciendo daño.

Intenta poner en práctica el siguiente ejercicio:

Cada vez que te detectes a ti misma pensando en lo que te va a pasar en el futuro si te vuelve a suceder, márcalo mentalmente (es decir, date cuenta de ello) e intenta neutralizarlo con una frase.

Te pongo un ejemplo. A mí se me caen muchas cosas, y cada vez que me sucede (vierto el café o lo que sea) digo: «Alegría, alegría» y pienso en la alegría de estar viva. He convertido esos momentos en los que me podía dar bajón en algo que me hace sonreír y no reaccionar.

También los utilizo para darme cuenta de que si pongo más atención es posible que se me caigan menos las cosas.

En tu caso podrías pensar o decir: «La práctica me ejercita» O algo que te ayude a afianzar la idea de que esos momentos son los escalones necesarios para progresar en tu comunicación.

De todas formas, sigue con el método Adiós Miedo Escénico hasta el final, ya que está estudiado para que el efecto que produzca sea sumatorio.»

 «Hola Natalia,

Solo leerte ya me da fuerzas.

Seguiré tus indicaciones y te iré contando.

Es una suerte tenerte.

Millón de gracias!»

La suerte es mía por ser testigo de cómo los profesionales afianzan sus habilidades para comunicarse y eso me permite ayudar mejor a otros.

Gracias Beatriz

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