Afortunadamente existe el miedo escénico

Aunque no seamos conscientes de ello, el ponerse nervioso antes de una exposición tienes sus ventajas, ya que nos protege de creernos que tener la palabra y expresarse ante un determinado número de personas es algo banal. No lo es, se trata de algo muy serio, ya que normalmente uno lo hace para:

  • Enseñar
  • Aconsejar
  • Motivar
  • Convencer
  • Gestionar
  • Coordinar

Y de ello dependen (en mayor o menor medida) las futuras acciones de las personas que escuchan.

Además, el tiempo es la única riqueza de la que disponemos y cuando tomamos la palabra, estamos “utilizando” el de los demás, el número de minutos que hablamos multiplicado por los asistentes. Poca broma.

Por ello se requiere reflexión, mimo, prepararse…

Gracias a esos nervios que sentimos al ponernos ante los demás, somos capaces de tomarnos la molestia de:

  • Superarlo y trabajar en nuestra autoconfianza
  • Estructurar las ideas
  • Buscar ejemplos que ayuden a que se comprenda lo que decimos
  • Mostrar cifras que sitúen el tema y ayuden a visualizarlo
  • Intentar expresarlo con claridad
  • Que resulte ameno
  • Y ponerle pasión.

Todo ello gracias al miedo escénico.

El problema es cuando éste resulta paralizante.

Afortunadamente existe también la posibilidad de dejarlo atrás y, saltando sobre él como sobre un trampolín, dar lo mejor de uno mismo. Para ello creé en su día el método AME Comunicar para decir Adiós al Miedo Escénico.

Hoy os traigo un precioso ejemplo de una profesional del sector sanitario que tenía grandes dificultades a la hora de exponer y como en su trabajo debía formar a sus compañeros, se comprometió y transformó el miedo en amor:

  • A ella misma, evitando pasarlo mal cada vez que tenía que dar un curso
  • A sus compañeros, haciéndoles más fácil y ameno el aprendizaje
  • Al temario, es decir, a esa profesión que debía enseñar a otros

Vídeo Testimonio de Esther:

Realicé un pequeño concurso entre los alumnos para que contaran su experiencia y Esther lo ha ganado. El premio es el acceso a dos nuevos cursos que voy a sacar en breve (y que ya os comentaré) y dos horas de entrenamiento personal.

Además, ha ganado seguridad, soltura y la felicitación de sus jefes, a la que sumamos ahora la nuestra.

Muchas felicidades Esther.

¡Viva el miedo escénico y viva la gente que, como ella, lo supera y se toma muy en serio el hecho de hablar ante los demás!

Tengo comprobado que las personas que inicialmente tienen dificultades, terminan siendo grandes comunicadores.

Cuánto tiempo ahorraríamos si todos nos lo pensáramos dos veces antes de comunicarnos y nos comprometiéramos con la calidad de nuestras intervenciones.

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