Una de mis muchas patrias

Una de mis muchas patrias

El otro día, respondiendo a un correo en el que una persona me contaba sus viajes por Colombia, escribí que se me ponían los dientes largos, no conocía ninguno de los lugares que mencionaba y eso que he recorrido más de 200 municipios del país al que considero una de mis muchas patrias.

Esa frase salió de forma espontánea y me dejó pensando.

¿Cuáles eran las otras patrias? ¿Tienen los demás la misma sensación de patrias múltiples?

Aunque nací en Madrid,

y viví mis seis primeros años en la calle Orense, no guardo muchos recuerdos de esa época, aunque sí un cierto anclaje al barrio que siguió siendo el de mis tíos.

Mi primera patria fue la burbuja a-cultural en la que me crie

Nos trasladamos a una casa grande en medio de un erial a 30km de Madrid. La compraron, la parcelaron y la habitaron un grupo de ingenieros y pilotos hasta convertirlo con mucho esfuerzo en una urbanización, y a su prole (yo incluída) en personas con estudios pero sin una cultura de arraigo, ni de campo ni de ciudad.

Eso sí, criados en libertad, como los pollos, pues podíamos deambular por la zona en bandadas que se entremezclaban por edades.

Mi siguiente patria fue Bélgica

Allí viví de los 14 a los 17 por traslado familiar, una edad intensa y delicada.

El cielo se cubrió de gris sobre mi cabeza, pero mi mente se llenó de luz.

Aprendí inglés y francés. Dos maravillosos profesoras de literatura hicieron que me encontrara con Homero y con Shakespeare, con Baudelaire, Sartre, Camus, Stendhal y tantos otros y le aportaron hondura a mi sed de palabras.

El estar lejos de mis amigos hizo que escribiera una correspondencia nutrida y no perdiera las raíces.

Luego vino Francia y su gente

con la que me encuentro como pez en el agua.

Sus escritores, dos años de carrera en Burdeos y una pareja de muchos meses, me prepararon para ello y me quitaron ese resquemor propio de vecinos.

En Estados Unidos

hice unas prácticas y supuso mi primera vivencia en soledad y con independencia económica.

Colombia

Cronológicamente viene Colombia, aunque ya he hablado de ella

Me trasladé allí para trabajar en una empresa de telecomunicaciones.

Esa patria me regaló sus paisajes brutales, sus aventuras, la sensación de vitalidad desbordante y los tres hijos que me traje de vuelta a España.

Visité África

y sentí muy hondo el origen; todas mis células gritaban que era de allí de donde venían.

Mi último compañero también fue patria para mí

Un refugio para el cuerpo y el pensamiento.

Y, con él, su Argentina natal, con sus hipérboles y sus tangos.

La naturaleza lo es también

Acoge mis paseos esté donde esté. Suaviza mis tristezas y me ayuda a mirar con perspectiva.

Y cada libro que leo y cada lector que me lee

Para mí patria es aquello que contribuye a tu identidad, que te pega sus sentimientos y manías, que trae consigo toda su historia que también se te queda prendida; es sentir sus cuitas como propias; es levantar las orejas como los conejos cuando se l@ nombra. Es tener dejes o palabras de su procedencia en el habla; es reconocer el acento y que no te deje indiferente.

Las creencias son patria y la familia, las rutinas, los sueños.

Hasta tuve un Caracol que fue patria.

Cuánto más permeable se es, más patrias se encuentran y más se las quiere. Una termina por quererlo todo.

O casi todo

La Navidad no es patria mía

Lo era cuando niña. Luego fui madre y me resultó difícil contarles a mis hijos patrañas sobre regalos caídos del cielo, también me enfriaba mi agnosticismo y el hecho de que se ha convertido en la fiesta del consumo, los adornos kitsch, la sobredosis de lucecitas y de mensajes sintéticamente emotivos que giran por whatsapp como peonzas enloquecidas.

Cuando escucho un villancico, fun fun fun, me dan ganas de hibernar como los osos.

Entonces, me acurruco en una patria con forma de libro. Creo que si tuviera que escoger una sola, sería esa.

8 Comentarios

  1. BALTASAR

    TUS lecturas y reflexiones sobre la vida y la libertad que has conseguido con todas los viajes y relaciones que has comentado; en el tiempo que te le leo son magnificas y transferibles para muchos que nos creemos con patria (política iba añadir un improperio me he arrepentido)por haber nacido en un punto geográfico determinado.Aun pienso nos queda tramo para ser libres sinceros como tu pregonas en tus escritos

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    • Natalia Gomez del Pozuelo

      Qué bonito que tú veas libertad en lo que cuento; yo no lo había mencionado, pero es cierto que en estos años ha habido un desprendimiento grande de certezas y de necesidades, y es cierto que eso me ha dado libertad, pero nunca se termina de recorrer ese camino.

      Gracias por tus palabras, Baltasar

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  2. Martín

    Hola Natalia:
    A pesar de que ya me has mandado otros artículos tuyos por correo, este es primero que leo. Envidia de tus viajes, de los muchos sitios donde has vivido t de las muchas personas que conoces.
    A día de hoy considero que casi no tengo patria. He visitado algunos países, pero vivir sólo le he hecho en España, un país con el que estoy PROFUNDAMENTE DECEPCIONADO. O será que he tenido mala suerte y me he tropezado con demasiado talibán inútil en mi camino. Sí, con demasiados. Pero creo que hay lugar para la esperanza.
    A ver si este año que empieza ahora es el que consigo despegar.

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    • Natalia Gomez del Pozuelo

      Qué buenas esas ganas de despertar, Martín, y me resulta precioso que te sientas sin patria, eso te da libertad para elegirla.

      España es un país bello y terrible; entiendo muy bien lo que sientes. La esperanza también puede ser una patria. Y los propios valores.

      Muchas gracias por tu aportación y bienvenido.

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  3. Saul

    Excelente lectura, te mando un abrazo muy mexicano, en mi corazón esta tu patria de esta República, con buenos recuerdos de Colombia.

    Cuando quieras venir por «Acá», te recibimos con mucho gusto.

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    • Natalia Gomez del Pozuelo

      Hola Saul!!!
      Cuánto tiempo.
      Sí, qué buenos recuerdos tenemos de aquella época.
      Ganas de ir por allá!!! Te tomo la palabra.
      Un fuerte abrazo

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  4. Fernando Mario Valencia Rojas

    Me gustó, simplemente me gustó. Escribiste desnudando el pensamiento, desabrigada de reglas y la mente abierta al cielo. Leí y me parecía que era yo el desbocado leyendo sin freno tu ameno viaje por las patrias del mundo. Delicioso abrebocas que desmenuzare con cuidado a mi regreso de Washington donde estaré uno días del 2002.
    Sabes? Me gustaría saber cómo eres de compañera de viajes.
    Abrazos 😙

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    • Natalia Gomez del Pozuelo

      (Para los que lo lean, Fernando era el destinatario del correo que me puso a pensar y luego a escribir)

      Eres como una peonza que no para de girar, ¡ahora en Washington! y también te metiste un viaje en el tiempo.

      Allá por 2002 fueron unos buenos e intensos tiempos, estrenaba una casa que fue patria durante unos años.

      Cada vez me gusta más viajar sola… ja ja ja

      Un fuerte abrazo y feliz 2002

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