La noche antes de un evento ¡duerme bien!

¿Tienes una presentación, un examen, una ponencia… un acto que te resta descanso y te suma tensión?

La noche anterior podemos seguir unas técnicas muy sencillas que darán como resultado que vivamos ese momento de forma tranquila y segura.

Asegurar un buen descanso ante un evento que requiera comunicarnos con los demás puede traducirse en un mensaje efectivo por nuestra parte, facilitando de esta forma, mostrar todo aquello que sabemos y nos resulte interesante transmitir con mayor tranquilidad.

Te dejo unas pautas sencillas. En este pequeño vídeo te lo explico:

Tomar pequeñas medidas y asegurarte grandes resultados es posible.

¿Qué puedes hacer la noche anterior?

  • Desocupa tu mente la noche anterior.
  • Realiza ejercicio moderado para facilitar el sueño.
  • Toma una cena ligera y una bebida caliente (tila, valeriana, infusiones…) para relajarte por dentro.
  • Ten cerca un bloc de notas y apunta inquietudes que te surjan para liberar tu cabeza de pensamientos.
  • Enfoca tu atención en la respiración. Observa como fluye el aire dentro de ti.

Te preguntarás ¿y si no logro dormir?

No pasará nada porque ya por el hecho de estar acostado estarás generando descanso, elemento básico para una buena intervención.

Mimarte la noche anterior será un gran acierto. Confía en ti.

Por qué nos avergüenzan los nervios al hablar en público

Si uno es celíaco, no tiene inconveniente en contar a los demás que lo es, en cambio, si siente inseguridad a la hora de exponer o de hablar en público, tratará, por todos los medios, de ocultarlo.

¿Por qué odiamos que se nos noten los nervios cuando la mayoría los padecen?

He tenido la oportunidad de ayudar a cientos de personas a comunicarse con seguridad y confianza tanto en los cursos que imparto en las empresas como a través de mi método online AME comunicar o de entrenamientos personales y, algo que me ha llamado mucho la atención en estos 10 años que llevo formando, es que, en la mayoría de los casos, venían a buscar mi ayuda a escondidas: de sus parejas, de sus jefes, de sus compañeros…

No nos gusta que los demás se den cuenta de que nos tiembla la voz, o las manos, o que nos oprime el pecho o se nos nubla la mente y no recordamos lo que íbamos a decir.

En realidad, es el propio miedo el que también nos hace ocultarlo: tememos mostrar debilidad ya que creemos que eso nos hace más vulnerables; no entendemos que es precisamente al contrario: la vulnerabilidad nos hace más fuertes.

Veamos cómo lo explica Brené Brown en El poder de la vulnerabilidad:

La vulnerabilidad es la que nos ha llevado a los seres humanos a inventar herramientas y cooperar, está en la base de nuestra especie y en concreto en el tema de la comunicación también nos fortalece: yo he sido testigo durante todos estos años de cómo las personas que inicialmente lo pasaban mal al exponer, llegaban a ser excelentes comunicadores, mejores incluso que los que tenían más facilidad, porque ellos se lo tomaban muy en serio y:

  • Buscaron un experto que les guiara
  • Leyeron artículos y vieron vídeos que les ayudaron a profundizar en el tema
  • Se formaron
  • Se prepararon a conciencia
  • Ensayaron
  • Analizaron sus intervenciones posteriormente
  • Extrajeron aprendizajes
  • Y siguen practicando

Exactamente lo mismo que hace cualquier gran deportista, científico o profesional de éxito y de lo que se sienten muy orgullosos.

La persona que ha realizado ese trabajo, en el momento en el que deja atrás los nervios y se suelta, lleva consigo toda la metodología aprendida en los momentos difíciles y logra progresar hacia la excelencia.

¿Por qué ocultarlo entonces cuando, en realidad, es un signo de fortaleza?

En la mayoría de los casos, además, lo paga el individuo (me perdonaréis que no diga “individua”), es decir, no le pide a la empresa que se lo financie porque le da vergüenza decirlo en recursos humanos.

Por eso hago un llamamiento a los responsables en formación: antes de proponer un curso de hablar en público, conviene ofrecer a nuestros empleados uno para superar los nervios que sienten al hablar y el miedo escénico.

Una de cada 3 personas lo pasa fatal al tomar la palabra; ¿Por qué cerrar los ojos a una situación que provoca un enorme sufrimiento?

Volvemos a lo mismo: porque las personas lo esconden.

Y lo hacen porque en muchos de los casos, el que lo padece tienen un alto grado de autoexigencia y, por tanto, no se pueden permitir tener lo que se considera “un fallo”, no sé bien por qué no escondemos la fobia a las arañas, o a los ratones, y sí la fobia social, cuando se trata de un mecanismo de nuestro cerebro que requiere un ajuste a la realidad: el peligro no es real, pero sí lo es el miedo que sentimos.

Por tanto:

  • No te sientas mal por tener dificultades a la hora de hablar en público, le pasa al 34% de las personas.
  • ¡Dilo! A tu entorno, a recursos humanos, a tu pareja… Como si fueras celíaco. Ser especialmente sensible a la exposición pública es muy parecido a ser especialmente sensible al trigo. No te avergüences de ello, y además tiene cura: el 90% de las personas que deciden (y se ocupan) de superarlo, lo logran.
  • Busca ayuda y
  • Entrena en la dirección adecuada.

En la era de la comunicación la naturalidad es la clave, hasta para reconocer lo que consideramos debilidades y que no son sino obstáculos que nos impulsan y nos ayudan a progresar.

¿Qué te da miedo? No pelees contra él, abrázalo.

miedo, como evitar el miedo, no tener miedo, perder el miedo,

Cuando tenemos miedo solemos pelear contra él, intentar “vencerlo”. Nuestro vocabulario es “bélico” aunque lo que de verdad lo ahuyenta es el AMOR. Sí, aunque te suene extraño. En este pequeño vídeo te lo explico:

 


Amor hacia ti mismo/a:

Respetando tu esencia.

Sin tratar de ser algo que no eres.

Poniendo el foco en tus fortalezas en vez de en tus debilidades.

Quererte es apoyarte en eso que haces bien - Tuitéalo          

Amor por lo que haces:

Ese trabajo que te preocupa, esa presentación, esa conversación…

Prepárate bien.

Ensaya.

Cree en ello.

Siente pasión.

Amor por la otra persona:

Que le resulte fácil.

Que le aporte.

Le transforme.

Toda interacción es un regalo.

 

La mejor forma de ahuyentar cualquier tipo de miedo, es llenar ese espacio con amor.

Como dijo Aldous Huxley (1894-1963) Novelista, ensayista y poeta inglés:

“El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor.
Y no sólo al amor, el miedo expulsa  también a la inteligencia, la bondad,
 todo pensamiento de belleza y verdad  y sólo queda la desesperación muda;
y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.”

Afortunadamente existe el miedo escénico

Aunque no seamos conscientes de ello, el ponerse nervioso antes de una exposición tienes sus ventajas, ya que nos protege de creernos que tener la palabra y expresarse ante un determinado número de personas es algo banal. No lo es, se trata de algo muy serio, ya que normalmente uno lo hace para:

  • Enseñar
  • Aconsejar
  • Motivar
  • Convencer
  • Gestionar
  • Coordinar

Y de ello dependen (en mayor o menor medida) las futuras acciones de las personas que escuchan.

Además, el tiempo es la única riqueza de la que disponemos y cuando tomamos la palabra, estamos “utilizando” el de los demás, el número de minutos que hablamos multiplicado por los asistentes. Poca broma.

Por ello se requiere reflexión, mimo, prepararse…

Gracias a esos nervios que sentimos al ponernos ante los demás, somos capaces de tomarnos la molestia de:

  • Superarlo y trabajar en nuestra autoconfianza
  • Estructurar las ideas
  • Buscar ejemplos que ayuden a que se comprenda lo que decimos
  • Mostrar cifras que sitúen el tema y ayuden a visualizarlo
  • Intentar expresarlo con claridad
  • Que resulte ameno
  • Y ponerle pasión.

Todo ello gracias al miedo escénico.

El problema es cuando éste resulta paralizante.

Afortunadamente existe también la posibilidad de dejarlo atrás y, saltando sobre él como sobre un trampolín, dar lo mejor de uno mismo. Para ello creé en su día el método AME Comunicar para decir Adiós al Miedo Escénico.

Hoy os traigo un precioso ejemplo de una profesional del sector sanitario que tenía grandes dificultades a la hora de exponer y como en su trabajo debía formar a sus compañeros, se comprometió y transformó el miedo en amor:

  • A ella misma, evitando pasarlo mal cada vez que tenía que dar un curso
  • A sus compañeros, haciéndoles más fácil y ameno el aprendizaje
  • Al temario, es decir, a esa profesión que debía enseñar a otros

Vídeo Testimonio de Esther:

Realicé un pequeño concurso entre los alumnos para que contaran su experiencia y Esther lo ha ganado. El premio es el acceso a dos nuevos cursos que voy a sacar en breve (y que ya os comentaré) y dos horas de entrenamiento personal.

Además, ha ganado seguridad, soltura y la felicitación de sus jefes, a la que sumamos ahora la nuestra.

Muchas felicidades Esther.

¡Viva el miedo escénico y viva la gente que, como ella, lo supera y se toma muy en serio el hecho de hablar ante los demás!

Tengo comprobado que las personas que inicialmente tienen dificultades, terminan siendo grandes comunicadores.

Cuánto tiempo ahorraríamos si todos nos lo pensáramos dos veces antes de comunicarnos y nos comprometiéramos con la calidad de nuestras intervenciones.

¡Por un 2016 sin miedo a hablar ante los demás!

¡Por un 2016 sin miedo a hablar ante los demás!

Debido a mi trabajo, durante 25 años he tenido que dar conferencias en sitios muy diferentes: en medio de una plaza con un megáfono, en una discoteca, en un salón de actos… y los últimos nueve he dedicado mucho tiempo a estudiar el miedo a hablar en público y a ayudar a los que lo padecían a librarse de él para hacerlo sin miedo a hablar ante los demás. Las cosas que más llaman la atención de este tema cuando lo comento son las siguientes:

1. Es uno de los miedos más extendidos en la sociedad occidental

Una de cada tres personas padece miedo escénico - Tuitéalo          

Un estudio de Stein, Walker y Forde (1996) concluye que el 42,4% de las mujeres y el 21,8% de los hombres tiene miedo a hablar en público. Intervenir o hablar en público es considerado por adultos y adolescentes como una de las situaciones sociales más difíciles (Argyle, 1981; Harris y Brown, 1982; Stein, Walker y Forde, 1994).

Fuente: http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/353/1/120.pdf

2. Afecta a personas de todas las edades aunque tiene una mayor incidencia en los adolescentes, también les sucede a los adultos, incluso a los muy mayores.

3. No solo dan miedo las grandes audiencias, a muchos les impone una reunión con una o dos personas o simplemente dar su opinión.

4. Les sucede también a músicos y actores profesionales

Barbra Streisand estuvo 27 años sin pisar los escenarios después de olvidarse de la letra de una canción durante un concierto. Adele tuvo que recurrir a la hipnosis para actuar en la ceremonia de entrega de los Oscar. Axl Rose (Guns n’Roses) ha provocado varios retrasos en las actuaciones de su grupo debido al miedo escénico. Harry Styles (One Direction) ha llegado a vomitar antes de un concierto debido al pánico. Hugh Grant pensó, incluso, en retirarse y dejar su carrera por la parálisis que sufría a veces durante el rodaje. El futbolista Jesús Navas llegó a dejar el fútbol internacional por su timidez casi enfermiza. Robbie Williams interrumpió su gira en 2009 debido al miedo escénico, y no regresó a los escenarios hasta dos años y medio después.

Fuente: los40.com

En nuestro país les ha sucedido, por ejemplo, a Joaquín Sabina y a Pastora Soler.

5. Lo padecen estudiantes, gente de empresa, profesores, políticos… personas de todo tipo.

Y durante estos nueve años, cada semana me ha llegado la misma petición de mis lectores: ¡ayúdame, por favor, lo paso fatal!

Por eso, escribí hace dos años un libro sobre el tema que ha tenido una gran acogida con miles de lectores que le han dado valoraciones altísimas, pero me he dado cuenta de que las personas necesitan un mayor acompañamiento y una guía que les facilite el camino paso a paso.

Por eso he creado y hoy os presento un nuevo programa online: AME ComunicarAdiós Miedo Escénico que incluye vídeos, textos, ejercicios y prácticas, para que las personas digan adiós al miedo escénico y, de paso, a otros muchos miedos.

Adiós Miedo Escénico - AME Comunicar

Las siglas de AME responden a Adiós Miedo Escénico

He utilizado la mano como símbolo porque el lema del curso es: decir adiós al miedo escénico está en tu mano.

Cada dedo representa un avance en el proceso, nos van a servir de metáfora para facilitar a las personas la práctica y la retención

El pulgar sería la propia persona, lo “gordo” del tema que vamos a tratar, nuestro material principal de trabajo. Se inicia con un ejercicio de introspección para saber con lo que cuenta cada uno de partida, para definir su marco de conocimiento y su marco de pertinencia en los que se pueda mover con soltura.

El anular nos servirá para darnos cuenta de cómo funcionan los mecanismos del miedo en cada uno de nosotros, aprender a reconocerlo, a frenar la espiral de la angustia y deshacer el nudo. Como dice Marie Curie: “Dejamos de temer aquello que se ha aprendido a entender”.

En el índice incluimos varias técnicas (indicaciones) que  necesita la persona para preparar la intervención de forma óptima y varios ejercicios de visualización, respiración y ensayo para que el día del evento los nervios sean muy manejables.

El corazón es el núcleo, representa la posibilidad que tenemos todos de convertir el miedo en amor: en aprecio por el mensaje, por la audiencia y por uno mismo. La comunicación quiere decir poner en común, hacer de todos lo que inicialmente es de uno. Si somos capaces de ver la comunicación desde ese punto de vista pierde gran parte de la carga del miedo que le ponemos, que tiene más que ver con la auto exigencia, con el ego y con quedar bien, que con el aprecio hacia el otro, hacia su tiempo y hacia su aprendizaje.

Y finalmente, el meñique, es el módulo en que ayudamos a la persona a ver la presentación o actuación pequeñita, manejable y armónica. Representa la perspectiva porque en realidad una presentación es algo pequeño que hacemos grande a través de nuestros miedos y nuestros pensamientos. Se enseña lo que hacer en ese momento, si hay algún imprevisto, cómo evitar posibles riesgos y varios trucos que sirven para expresarse con seguridad.

Así mismo hemos incluido material especial para los momentos de mayor ansiedad y dos cursos de regalo sobre habilidades de comunicación, para que, una vez dejado atrás el miedo escénico, la persona pueda desarrollar todo su potencial.

Para mí es precioso, y me llena de alegría, poder ayudar a las personas que padecen miedo a hablar en público a librarse de él. ¡Por un 2016 libre de miedos! ¡Todos podemos expresar nuestras ideas en libertad!

 

Notebook Natalia

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