Cómo superar una infidelidad en 9 pasos (si de verdad quieres hacerlo)

como perdonar una infidelidadPerdonar o no perdonar una infidelidad es una interesante cuestión que  dependerá de factores importantes como la duración de la relación, el tipo de infidelidad, el engaño, los compromisos familiares, aunque. por encima de todo, depende de la voluntad de ambos.

Si se toma la decisión de seguir juntos, conviene tomar determinadas actitudes que faciliten que la herida sane, aunque no es fácil

El post que escribí hace un tiempo: Que te pongan los cuernos no es tan malo tiene muchas visitas y una de ellas me escribió el siguiente mensaje:

Hola Natalia, me llamo M. tengo 17 años y llevo 1 año y nueve meses de relación con mi pareja. Recientemente él se ha armado de valor y me ha contado que me fue infiel cuando llevábamos 5 meses. Después de mucho llorar y mucho pensármelo todo, he decidido seguir adelante y aceptar los hechos, el resto del tiempo hemos estado maravillosamente bien y es un gran apoyo para mí. El caso es que a la que tengo tiempo para pensar o estoy sola, el tema me empieza a dar vueltas a la cabeza y no consigo sacármelo ni olvidarlo. No quiero seguir así porque no lo estoy pasando bien. Si me pudieras dar algún consejo sobre cómo olvidarlo, o cómo sobrellevar esto me sería de mucha ayuda, Gracias Adelantadas!

Las peticiones de ayuda me llegan muy dentro porque detrás hay alguien pasándolo francamente mal y sin saber bien qué hacer ni a quién acudir.

Lo primero que quiero comentar es que no soy especialista en este tema por lo que voy a dar mi opinión personal basada en los años que llevo ayudando a las personas a perder el miedo con el método AME Comunicar y en diversas lecturas que he realizado, porque es un tema que me apasiona, tanto desde el punto de vista biológico, como sociológico y filosófico.

Veamos pues qué actitudes pueden ayudar a superar una infidelidad:

1. Es posible perdonar, muchos lo han hecho

Es fundamental que seas consciente de que se puede hacer y de que, por más que vengan momentos difíciles, hay luz al final del túnel y solo necesitas seguir dando pasos.

La Universidad de Missouri realizó un estudio con 587 personas que habían sido engañadas por sus parejas y, tras un periodo de seis meses los datos señalaron que, cuando se logra olvidar lo sucedido y comenzar de nuevo, las probabilidades de que la relación se fortalezca aumentan.

Al parecer, hombres y mujeres no están dispuestos a perdonar y olvidar las mismas cosas. Las universidades de Nuevo México, Texas y Florida, analizaron a 256 personas y descubrieron que “a los hombres les resulta más sencillo olvidar y perdonar una infidelidad si se trata de un engaño emocional y no de una traición meramente sexual. Al contrario, a las mujeres les resulta mucho más difícil olvidar una traición si han estado implicadas las emociones, que si se ha tratado solamente de una aventura sexual. Comenta Rosario Linares de El prado psicólogos.

2. Nadie es perfecto, te podría haber pasado a ti

Todos nos equivocamos. Unos y otros metemos la pata, decimos cosas que duelen, tenemos actitudes que no ayudan a la armonía, protestamos, nos quejamos, todo ello incide en la relación, por tanto es necesario comprender que:

3. Una relación es cosa de dos, superar una infidelidad también

Las parejas pasan por picos y valles, por momentos pasionales, aburridos, tiernos, de apoyo de compañerismo, de ira… y la suma de esos momentos construye la relación. Si el balance es positivo y a los dos les merece la pena, ¿por qué no intentar superar los momentos complicados?

Para superar las situaciones difíciles es muy importante que ambas partes se propongan continuar amándose y disfrutando de la mutua compañía.

También conviene establecer las bases (en lo que a la fidelidad se refiere) para la relación a partir de ese momento. La fidelidad (y cómo se lleva) es una cuestión de pareja, de lo que decidan ambos al respecto, hay muchas personas (como los poliamorosos) que optan por una relación abierta, para mí lo importante es el acuerdo y la honestidad, pero no siempre logramos llevar a cabo aquello que nos proponemos…

4. ¿Has sido infiel? Tienes mucho que aportar para superarlo

Tu actitud con respecto a la infidelidad es crucial para que podáis superarla:

  • Sé franco/a y no mientas, pero no des detalles
  • Si crees que te has equivocado o hubieras preferido que no sucediera, pide perdón de forma sincera
  • Evita todo contacto con la persona con la que has sido infiel
  • Si para ello es necesario cambiar de hábitos, sería bueno hacerlo. Si sigues coincidiendo con la persona, te resultará más difícil y provocarás la desconfianza de tu pareja
  • Si te comprometes con una determinada forma de relación, cúmplelo. Si no puedes hacerlo, es mejor hablarlo para cambiar el compromiso o dejarlo

5. ¿Tu pareja ha sido infiel? Tú también puedes poner mucho de tu parte

Tu forma de reaccionar y de comportarte tiene mucha influencia en la resolución del conflicto:

  • Habla con tu pareja y explica cómo te sientes, pero no le hagas preguntas sobre la “otra persona”, eso solo te provocará más dolor
  • Trata de no faltar al respeto a la persona, aunque sientas ira o tristeza. Te puede ayudar mucho el hacer dos o tres respiraciones abdominales cuando notes que te estás poniendo nervioso/a
  • No intentes castigar o vengarte de tu pareja
  • Ten paciencia y trata de canalizar las emociones
  • Intenta olvidar. Se trata de hacer un esfuerzo activo, no pasivo, dejando que los pensamientos obsesivos se vayan e intentando tomar distancia
  • Es posible que hayas perdido la confianza en la otra persona pero piensa que:

La confianza es una cuestión de decisión - Tuitéalo          

  • Toma la decisión consciente de que los celos están provocados por el apego y el deseo de posesión de la otra persona
  • Hay veces que se produce una pérdida de autoconfiaza, ya que la autoestima está dañada, pero piensa que la infidelidad no tiene que ver con cómo eres sino con la relación en sí

6. Convierte el sufrimiento en tristeza

El sufrimiento es un gran maestro si lo observamos sin intentar escapar de él - Tuitéalo          

Si no tratas de evitarlo se suaviza y se convierte en tristeza, que resulta mucho menos dañina y que nos abre la posibilidad de sanar la herida y aprender.

El sufrimiento trae angustia y estrés, lo que produce reacciones biológicas y químicas nocivas para el organismo y provoca dolores de cabeza, insomnio, depresión, falta de energía, etc.

En cambio la tristeza provoca las lágrimas. ¡No se te ocurra detenerlas! Se ha demostrado en recientes estudios que llorar ayuda a sentirse mejor porque con las lágrimas se expulsan las hormonas responsables del estrés y del dolor.

Pero no solo es un tema físico, la tristeza es una gran maestra, nos ayuda a madurar, a profundizar en las cosas, a conocernos, a comprendernos, nos ayuda a crecer como personas, a sentir empatía, a escuchar y escucharnos y a ver la realidad en toda su plenitud, pero en vez de recibirla con los brazos abiertos, tratamos de evitarla por todos los medios, entre ellos escondiéndola.

Y para convertir el sufrimiento en tristeza intenta no regodearte en los pensamientos sobre “la cosa”. Cuando aparezcan, haz dos o tres respiraciones abdominales y deja que el pensamiento se vaya, no te enganches en los detalles.

7. Si lográis superarlo, no se trata de un punto y aparte sino de una nueva relación

Cuando se produce una crisis fuerte de pareja y se decide perseverar conviene entender que no se puede regresar al punto de partida, ya no existe, se trata mas bien de crear una nueva relación honesta que contribuya a la felicidad de ambos. Para ello viene bien:

  • Intentar fortalecer la pareja buscando momentos de compañía y disfrute mutuos
  • Dedicar atención y tiempo a desenredar la maraña del conflicto

Hay un precioso cuento llamado La mujer esqueleto en el libro de Clarisa Pinkola: Mujeres que corren con los lobos que explica bien como desenredar la maraña de “la muerte”, que forma parte de la vida de pareja. Cada crisis es una “muerte”. “Emerge a la superficie tanto si uno quiere como si no, pues sin ella no puede haber ningún auténtico conocimiento de la vida y, sin este conocimiento, no puede haber lealtad ni verdadero amor o afecto. El amor cuesta caro. Cuesta el precio de la valentía.” Esa “muerte” da lugar a una nueva vida. “Amar significa quedarse cuando todas las células gritan “¡Echa a correr!”

No se puede regresar al punto de partida, no lo busques

8. Daros el tiempo que necesitéis

A veces tomamos una decisión (quedarnos, perdonar, volver, irse…) y creemos que esa decisión es el punto de llegada cuando en realidad se trata del punto de partida de un nuevo camino. Durante un tiempo habrá cuestionamientos, dudas, desconfianza, y uno necesita estar dispuesto a ello, a afrontar esas situaciones hasta que las heridas sanen y la confianza se restablezca.

Recuerda siempre que:

9. Eres libre tanto para irte como para permanecer a su lado.

Si decides quedarte, intenta hacerlo con alegría (a pesar del dolor y la tristeza). Mi experiencia desenredando madejas es muy positiva y confirma lo que decíamos en el primer punto: hay luz al final del túnel y solo necesitas seguir dando pasos.

Como dice el  I Ching: La perseverancia trae ventura

Notebook Natalia

La discusión como herramienta de creatividad

Hombres de negocio discutiendo

Según discutimos en España y en muchos países de Iberoamérica, las palabras discusión y creatividad parecerían ser más bien contradictorias.

¿Por qué?

Porque en muchos casos, cuando dos personas intercambian opiniones sobre un tema concreto suceden varias cosas:

  • Cada uno tiene una idea preconcebida sobre el tema y piensa que está en posesión de la razón.
  • No tienen disposición para cambiar de opinión, no desean de verdad ser transformados por el intercambio.
  • No escuchan al otro, más bien están pensando en nuevos argumentos que apoyen su tesis o rebatan la contraria.
  • Nos interrumpimos constantemente unos a otros. Esto sucede de forma más notoria cuando hay más de tres personas, pero en realidad es lo mismo cuando hablan dos.

Este es un tema al que soy muy sensible porque personas muy cercanas me han dicho en ocasiones que no escucho o que hablo como si estuviera en posesión de la verdad.

En cambio yo solo sé que no sé nada, o muy poquito, y estos comentarios me hacen reflexionar sobre la diferencia entre:

  • Nuestra voluntad de escucha.
  • Nuestra actitud.
  • Lo que percibe el otro.

Tal vez deseamos de verdad saber lo que opinan los demás y estamos dispuestos a cambiar, pero la mente nos juega malas pasadas porque nos lanza ráfagas de ideas que tememos olvidar si esperamos a que el otro termine. Entonces decimos un: “perdona que te interrumpa, pero…” y el otro se siente “pisado” o aguanta el hilo de su pensamiento y, cuando termina la interrupción, prosigue donde estaba, con lo que tampoco ha escuchado.

Os invito a observar desde fuera, os daréis cuenta de que la mayoría de las conversaciones no son diálogos, sino monólogos intercalados. 

Por eso me llamó tanto la atención cuando el otro día, en el libro Piensa como un genio, de Juan Prego, leí lo que decía Bohm (Físico cercano a Einstein que trabajó también el ámbito de la neuropsicología):

“No existe un “camino” a la verdad. En el diálogo compartimos todos los caminos y finalmente nos damos cuenta de que ninguno de ellos es imprescindible. El pensamiento es limitante, mientras que la totalidad de la realidad es siempre mucho más.”

Estaba de viaje con dos amigas muy queridas cuando leí estas palabras y ese medio día se produjo una discusión preciosa sobre la actitud de las personas con respecto al dinero.

Ninguna interrumpía, era más bien como si en el centro de la mesa (donde estaba la paellita :)) hubiera una madeja de hilos o un caldero en el que se cocinara la mezcla de ideas a fuego lento.

Era como un baile en el que cada una seguía un ritmo diferente pero respetaba el de las otras dos y estaba plagado de silencios. Una tomaba una idea anteriormente expuesta, le daba una vuelta, la pasaba por su filtro y la volvía a poner en el centro.

ovillo de lana amarillo que genera creatividad

Silencio.

Al rato otra, o la misma, retomaba el cabo y tiraba de él  para hacer un lazo nuevo que devolvía al centro después de haber experimentado con él.

Fue una conversación tremendamente creativa y a cada una nos dio mucha luz sobre nuestra actitud con respecto al tema del dinero. (De eso escribiré otro día :))

Por eso, por la tarde, cuando leí la siguiente frase de Bohm, me llamó tanto la atención:

“Durante el diálogo, cada persona no intenta “hacer común” las ideas o elementos de información que conocen, en realidad se puede decir que lo están haciendo “en común”, es decir, creando algo completamente nuevo de manera conjunta” (On Dialogue, David Bohm)

Si los diálogos (tanto en el área de la empresa como en el personal) fueran así, serían mucho más productivos y fomentarían la creatividad y la innovación, tan necesarias en estos momentos.

Para favorecer un verdadero diálogo creativo y que surjan nuevas ideas conviene que NO HAYA:

  • Un objetivo concreto: no es necesario llegar a ninguna conclusión, solo discutir o dialogar sobre el tema.
  • Prisa; que el tiempo no sea una factor que tenga importancia.
  • Interrupciones; ni por parte de las personas ni de los dispositivos, que deberían estar apagados.
  • Miedo a decir lo que pensamos o a ser juzgados.

En cambio SI CONVIENEN:

  • Ambiente tranquilo
  • Silencios amplios y confortables.
  • Voluntad de construir sobre las ideas de los demás y no contra ellas.
  • Honestidad.

Se trata de un proceso de exploración conjunta sobre un tema y resulta realmente inspirador.

Os recomiendo que lo apliquéis para observar alguno de los problemas, conflictos o retos a los que os enfrentéis en el la actualidad. Veréis como se producen muchísimas conexiones nuevas (momentos “clic” o de pleno entendimiento) que os ayudarán a entender y conocer mucho mejor el tema en cuestión.

Muchas veces, el problema o conflicto se disuelve por el mero proceso de atención.

Y sí, para los más pragmáticos:

La habilidad de generar alternativas e ideas que se traduzcan en soluciones para nuestros clientes es la verdadera garantía de un flujo constante de proyectos.

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Si quieres descubrir tu creatividad te recomiendo el libro:
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Twitteros Help!

Voy a escribir un libro sobre Twitter y necesito la ayuda de tuiteros y no tuiteros, porque mi intención es llevar la interacción de las redes sociales al libro de papel, a la inversa de lo habitual.

De los que no utilizan Twitter, me vendría muy bien saber qué les gustaría leer en un libro sobre esa red social. Qué es lo que más les llama la atención, por qué no la usan… ¿Hay algún anti-Twitter? ¿Por qué?

De los tuiteros me gustaría, lo primero, saber por qué o para qué utilizan Twitter.

Además me encantaría que me contaran historias reales de Twitter:  si por ejemplo habéis hecho amigos, habéis ligado o encontrado pareja, si os han ayudado o habéis ayudado, momentos en los que os haya animado o entristecido, si os ha llevado a salir a la calle o si habéis devirtualizado a algunos de vuestros contactos.

También estaría bien si me enviáis tonterías que os hayan dicho o que hayáis dicho vosotros. ¿Creéis que hay un submundo en Twitter? ¿Cuáles son los pensamientos o ideas más interesantes que habéis encontrado?

Y a nivel de trabajo, ¿qué experiencias positivas y negativas habéis tenido? ¿Habéis hecho negocios? ¿Buscado empleo o empleados? ¿Qué logros habéis conseguido? ¿Qué experiencias son dignas de contar?

Os voy a poner un ejemplo de una experiencia propia en Twitter por si os da alguna idea:

Un domingo me desperté a las 6 de la mañana y no me pude volver a dormir, así que decidí ponerme a trabajar y al sentarme ante el ordenador, tenía Twitter abierto y puse:

“¡Hola! ¿hay alguien ahí?”

Esperé un rato, un buen rato, y luego añadí:

“Soledad 2.0: decir en Twitter un domingo a las 6 de la mañana si hay alguien ahí y que nadie responda”

Al rato, leí un tuit de una persona que decía:

“Soledad 2.0 al cuadrado: responder a un mensaje de “¿hay alguien ahí?” y que no lo vean”

Solté una carcajada, intercambié algunas frases más con ese y otros tuiteros y me puse a trabajar mucho más contenta.

¿Podéis contarme vuestras historias en los comentarios de este post o enviarlas a Nataliagomezdelpozuelo-blog@yahoo.es? Añadid vuestro usuario de Twitter y si preferís que salga vuestro nombre o que sea anónimo.

¡Gracias a todos por vuestra ayuda!

… y otra mantequilla para toda la semana

Nos empeñamos en buscar como pareja a una persona que sea cariñosa, atenta, buena conversadora, que nos satisfaga sexualmente, que se lleve bien con nuestra familia, que le guste lo que a nosotros y le caigan bien nuestros amigos, que sea divertida e inteligente, que no vaya mal de dinero,  en fin, que nos empeñamos en buscar en la pareja a alguien que nos lo dé TODO y eso es imposible.

Desear un imposible es lo más frustrante que puede suceder porque, entonces, se pasaría uno la vida descartando lo que tiene para irse en pos de algo que no existe.

La pareja, en realidad, no tendría que “darnos” nada, con la pareja sería muy sano compartir  determinadas cosas, muchas incluso, pero jamás TODAS.

Los cantares populares son muy sabios, y también lo es aquel que dice:

“Una me da leche,

otra me da lana

y otra mantequilla para toda la semana”

Con los amigos puedo charlar y divertirme, la discusión sobre política o tecnología puede ser muy interesante con tal persona, el deporte lo hago con este grupo, si necesito ayuda de bricolaje llamo a mi padre, y si quiero estar solo, lo estoy.

Si libero a mi pareja de ser perfecta y acompañarme en todo, es muy probable que yo me sienta mejor, ya que no me disgusto cuando no hace lo que yo quiero y, por tanto, él o ella también estará bien, y cuando compartamos tiempo, éste será de calidad y disfrute.

No somos dos mitades que se juntan por necesidad, sino dos enteros que lo hacen por deseo mutuo.

Y del otro lado igual, no dejéis que vuestra pareja os pida TODO. Un buen “no” a tiempo, puede facilitar una relación sana y duradera.

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