Ojalá siempre. Lo que aprendí de un premio

Ojalá siempre. Lo que aprendí de un premio

Tomé esta foto justo antes de entrar en el instituto Castillo-Puche a participar en una clase de lengua con los chavales.

El día anterior había recibido allí el premio Castillo-Puche de novela corta.

El ganador del año pasado, que presentaba su libro, el hijo del escritor Yeclano José Luis Castillo-Puche, que acude cada año a la entrega de premios en honor de su padre, y yo, participamos en distintas actividades del instituto y nos entrevistaron en la radio del centro que se emite por megafonía en el descanso de la mañana y luego se cuelga el contenido en internet.

Maestro de ceremonias en la entrega de premios Castillo Puche

El profesor de Latín y Griego, Juan Carlos Ferre, se ocupa de la radio y fue el maestro de ceremonias durante el premio

Eso es solo una pequeña muestra de las cosas que hacen en este instituto.

Y pensé: OJALÁ SIEMPRE una fuera capaz de ver la belleza de cada ser humano con que se cruza.

Es lo que me sucedió a mí en estos dos días en Yecla, que la belleza cruda de esta tierra y de su gente, se me colaron dentro a dentelladas secas y calientes, como dice la elegía de Miguel Hernández con la que abro el relato de la tía Flor.

Qué gustoso fue recibir el premio, ¡Cuánto cariño!

Premio Castillo Puche de Novela Corta

María Remedios Lajara Domínguez Alcaldesa de Yecla y Consuelo Férez Sandoval, directora del Instituto Castillo-Puche, me entregan la colección de premios de otros años, la estatuilla y ¡el cheque! 🙂

 

Premio de novela corta castillo puche

El público del evento limitado por el Covid y retransmitido también online

 

Premio de novela corta castillo puche

La estatuilla o busto correspondiente

 

Premio de novela corta castillo puche

Foto con la Consejera de educación de Murcia, La Alcaldesa de Yecla, la directora del Instituto Castillo Puche, la directora del AMPA del Instituto, el jurado del premio, el escritor que lo ganó el año pasado, Jose Luis Castillo Puche Figueira y seguro que se me olvida alguien…

 

Premio de novela corta castillo puche

Estas preciosas mujeres son las que han elegido la novela ganadora.

Qué gustoso fue el intercambio con ellas; echamos de menos al secretario del Jurado, Antonio Javier Jareño Alarcón, que no pudo asistir porque estaba con Covid 🙁

Qué gustoso ha sido charlar con los estudiantes. ¡Cómo son de bellos, de gansos, de tiernos! Todos hemos estado en los 15 años y creemos que sabemos lo que es, pero ni idea; ni ellos, ni una. Partir de esa base facilitó la conversación.

Son increíbles. Me dieron una ovación cuando entré que no era para mí; no tenían ni idea de quien era, o les habían mencionado el premio que lleva el nombre del Instituto, el aplauso era porque les libraba de la sintaxis y podíamos charlar en vez de dar clase.

Mis palabras les llamaron la atención un rato

Les conté que yo había descubierto mi vocación con 40 y les sugerí que escucharan su cuerpo, sus sensaciones, que siguieran aquello que les hiciera vibrar y se apartaran de lo que les produjera malestar,

Les hablé de cómo los múltiples y cortos estímulos de la pantalla a los que están sometidos, fracciona su atención y les dificulta la concentración.

Les dije que la lectura es un acto heroico de rebeldía, que en estos tiempos de infoxicación y polarización, abre un espacio para la perspectiva, para la empatía, para el análisis reposado y profundo.

Hablamos de lo que habían leído de bueno… no todos, sic.

Unos jugueteaban, otros se interesaban, otro respondía que lo que le interesaba era el sexo, se escuchaban risitas…, la vida con su variedad deliciosa.

Luego fuimos al curso de refuerzo de lengua y había un grupo de diversas edades, tan variopinto e interesante/interesado que me tuvieron que agarrar de los pelos para llevarme a la emisora para la entrevista.

¡Qué instituto! ¡Qué equipo!

OJALÁ SIEMPRE

Qué gusto da saber que, a pesar de que nuestros políticos den bandazos con las leyes educativas y no sean capaces de entenderse en unos mínimos, hay un montón de seres humanos ocupados en salvarnos del desastre.

Un equipo de formadores y alumnado en el que todos intentan que en ese entorno haya espacio para la creación, para la diversidad, para la cultura.

Es muy importante reconocer la enorme tarea de cada ser humano que participa en las actividades educativas.

Lástima que les paguemos tan mal, en sueldo, en agresiones, en falta de respeto.

Al día siguiente del premio, algunos de ellos madrugaron para volver a convertir el salón de actos en aula, porque todos los espacios se desdoblan debido a la pandemia, que han superado con esfuerzo e ingenio.

«A veces dormimos también», dice Consuelo, la directora, una fascinante figura de un fascinante instituto. OJALÁ SIEMPRE los docentes tengan esa fuerza y esa motivación.

Terminé mi intervención expresando el agradecimiento

que siento hacia mis lectores más cercanos, esos que me prestan su ojo fino para pulir los textos, y a cualquier lector que se haya cruzado con algún escrito mío y nuestras mentes hayan bailado, como hacen ahora.

Hay veces que se habla del lector ideal, para mí, ese día estaba representado en Engra, una de las personas del jurado, la que me dijo que había llorado muchísimo con mi novela, para mí esa es la esencia de la escritura, realidades y emociones compartidas, y como se dijo en clase con los chicos:

No es la historia del libro lo que te hace llorar, reír, soñar, temer, sino el reflejo de esas emociones en la propia vida. - Tuitéalo          

Parecieron entenderlo gracias a Doris, la profe de lengua, otra mujer apasionada que vela por que los futuros adultos yeclanos manejen la palabra con soltura, convencida como yo de que eso les hará más libres.

2 Comentarios

  1. Víctor Torres van Grieken - VIK050

    Enhorabuena y felicidades estimada Natalia por tan merecido reconocimiento, su emoción la compartimos todos aquellos que hemos leído sus relatos y seguido sus interesantes publicaciones.
    Y Ojalá que vengan muchos reconocimientos y merecidos premios como este.
    Un cordial saludo desde Venezuela.
    Paz y bien.

    Responder
    • Natalia Gomez del Pozuelo

      Hola Víctor,
      Te agradezco muchísimo tus palabras. Lo que yo deseo es que vengan muchos relatos como este para compartir emociones con lectores como tú.

      A los reconocimientos no les vamos a hacer ascos, pues sirven para vivir de lo que uno hace. Así que bienvenidos también. Pero sin los primeros, no habría nada.

      Un fuerte abrazo.

      Responder

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