Lenguaje inclusivo: ¿necedad? ¿necesidad?

Lenguaje inclusivo: ¿necedad? ¿necesidad?

Había escrito este artículo sobre el lenguaje inclusivo, cuando saltó a las noticias

este vídeo de la ministra de igualdad Irene Montero hablando de hijo, hija, hije.

El discurso era para un colectivo LGTBi

Y las consiguientes reacciones de sus oponentes políticos:

  • Nueva patada al lenguaje
  • Farragoso
  • Un lenguaje que no se comprende y no sirve para nada

Lo que está claro es que es un tema polémico.

En la última semana a mí se me han “atravesado” dos amigos a cuenta del lenguaje inclusivo.

Una mujer y un hombre.

Ambos me sacaron las espadas casi sin que yo dijera nada, estando tan tranquila.

Había quedado a comer un día con cada uno y a ambos les esperé leyendo.

Curiosamente, con un día de separación, tuvieron exactamente la misma reacción.

El libro en cuestión (aunque ahora sé que además de la de libro tiene otra naturaleza) es:

mujer tenías que ser

Mujer tenías que ser. La construcción de lo femenino a través del lenguaje de María Martín Barranco

Si no te has fijado, (a mí me costó pillarlo), las comillas esconden unos pechos.

Es un libro interesante, beligerante y con buenos ejemplos; la edición podría mejorar.

Ambos miraron el libro sin mucho entusiasmo.

“Va del sexismo que hay en el lenguaje” dije.

Me miraron a mí.

De nuevo al libro.

“¿No serás de las que cree que hay que decir todas, todos y todes?”

“No lo tengo claro, por eso estoy leyendo sobre el tema… Creo que hay que prestarle atención porque el lenguaje nos configura”.

Eso dije, además, pienso que la forma en la que hablamos es un reflejo de la forma en la que pensamos.

“A ver, ponme un ejemplo de sexismo” me dijo mi amiga con un tono guerrero como el del libro.

Lo abrí por cualquier página; lo bueno de los libros es que siempre te brindan lo que necesitas y yo tengo enchufe…

Mira:

mujer pública

1.f. Prostituta.

hombre público

1.m. Hombre que tiene presencia e influjo en la vida social”.

“En ese caso sí, pero decir el femenino y el masculino cada vez es terrible. Yo el otro día, asistí a una charla en la que el moderador habló de todas y me sentí fatal. Me estropeó la charla”.

Le pregunté que por qué le afectaba tanto.

“Ensucia el lenguaje, es incómodo, además, el genérico es el que es. Así es como se dice.”

“Yo también creo en la eficacia del lenguaje, algo que resulta incómodo no perdura, pero el lenguaje no “es”, el lenguaje “deviene”; es un ente vivo y esparcido geográficamente, que se transforma con la transformación de los seres que lo utilizan y de su sociedad, y en estos momentos, los cambios son exponenciales…”

Creo que llegué hasta ahí.

También opino que igual que absorbemos palabras como coronavirus, confinamiento, etc. en el tema de la inclusión (del tipo que sea) pasarán cosas; ya están pasando.

“Nos las imponen” –me dijo alguno de los dos.

Yo creo que cada uno usa el lenguaje como considera y con el tiempo se verá lo que queda de ello, cómo evoluciona.

Y, con posterioridad, como no puede ser de otra manera, lo recogerá la RAE, que es nuestro notario del lenguaje.

Eso es lo bueno del libro de María Martín Barranco, que le pone lupa a lo que recogió y recoge ese notario.

Inciso:

Como dice el libro Mujer tenías que ser en la página 31 cuando el diccionario habla de las mujeres “caseras (no hechas en casa, sino de “su casa”, es decir, recatadas y recogidas. Aquí guiño-codazo-guiño para quien lea desde Hispanamérica)”

Pues eso es lo que hace la RAE con el lenguaje, recogerlo : )

No pone normas, sino que ajusta las normas al uso más universal.

Mi otro amigo tenía un argumento diferente, aunque el momento de saltar fue el mismo.

El libro Mujer tenías que ser es una espada, cada vez que lo enseño me sacan una de vuelta. ¡Cuánto poderío!

Para mi amigo, el lenguaje inclusivo significa poner el foco en la minucia y obviar lo realmente importante: la consciencia, la generosidad…

Me preguntó en tono beligerante (parece que no se puede hablar de esto en otro tono):

“¿De verdad crees que hoy en día entre el hombre y la mujer en occidente hay un problema?”

“No hay problemas entre el hombre y la mujer, los problemas los tiene la mujer: sus trabajos se valoran un 20% menos y realizan un 70% de las tareas del hogar y los cuidados familiares”.

Ahí me quedé, por no sacar los asesinatos, la esclavitud sexual…

“Te estás volviendo una feminazi”.

No creo serlo en absoluto. Le respondí:

“No me gusta ese término, volvemos al lenguaje, ¿ves cómo es importante? Asocias mi forma de pensar con un movimiento genocida. Incluso las feministas llamadas radicales, enseñan las tetas y gritan porque creen que así defienden sus derechos. No sé qué tiene que ver con el nazismo”.

“Pues no podemos hablar de nada, en seguida me atacas”.

“Te lo estoy diciendo con toda tranquilidad, podemos dar cada uno nuestra opinión. ¿Por qué te sientes agredido?”

“Me dices que soy genocida por decir feminazi”.

“Te digo que el término asocia a las feministas con un movimiento genocida”.

“A mí cuando empiezan con el empleado y la empleada, el arquitecto y la arquitecta, no puedo; poner el foco en la minucia produce mucho ruido y quita espacio a lo realmente importante”.

Para mí observar el lenguaje es muy importante:

hemos heredado desigualdades de todo tipo; las mujeres no han sido miembros de pleno derecho de la sociedad hasta hace unas pocas décadas y eso se refleja en el lenguaje y en cómo lo usamos.

Esa es la belleza del habla, que cada uno la usa como se ajusta a su cultura y a su forma de pensar.

Sería deseable que no nos sintiéramos agredidos por la forma de hablar de los demás, pero según están las cosas de crispadas, es difícil.

Interesante tema, además de importante, del que todos somos arte y parte y que nos traerá movimiento y sorpresas;

también traerá el asentamiento de nuevos genéricos o nuevos usos del genérico, aquellos que queden cuando transcurra el tiempo.

Mi cuñada, en clase de pilates (es la profesora), dice a veces “todos”, a veces “todas y todos” y a veces “todas” si somos mayoría mujeres, aunque haya hombres. En este último caso, la vocal “a” le tiembla un poco y sale dubitativa de su boca. Tal vez de ahí viene el que algunos digan “todes”.

¿Qué uso se asentará?

¿Se quedarán las cosas como están y será solo una moda, como vaticina la RAE?

Lo sabremos en unos cuantos años.

Es una serie que no tiene final… y ya ves que va de espadachines. Espero que no llegue la sangre al río.

Está bien que se provoque un diálogo sobre el tema; nos muestra distintos ángulos de comprensión de la realidad.

¿Cuál es el tuyo?

18 Comentarios

  1. Celeste

    Hola Natalia,

    ¡Me parece un tema interesantísimo la verdad!

    Pasa como con el veganismo, por algún motivo hacen que la gente se ponga a la defensiva… Y bueno, eso también significa algo.

    Me encantó la frase «las mujeres no han sido miembros de pleno derecho de la sociedad hasta hace unas pocas décadas y eso se refleja en el lenguaje y en cómo lo usamos.»

    Un saludo y gracias,

    Celeste.

    Responder
    • Natalia Gomez del Pozuelo

      Muchas gracias por compartir Celeste y sobre todo aportar tu punto de vista.
      ¡Abrazo!

      Responder
  2. Animal de Fondo

    Creo que se nota que a los dos nos gusta mucho la lengua, una estructura que condiciona tanto nuestras vidas que hasta modela decisivamente el pensamiento; no solo el pensamiento.
    Ay, si existiera en castellano «saudade»! Seríamos distintos.
    Y aunque no exista, la maravilla del lenguaje es tan grande que, como en este artículo tuyo, nos sirve para transmitirnos emociones que no están en el contenido. No está en el contenido, pero se expresa a través de las palabras, tu serenidad, la agudeza de tu juicio, tu respeto al lector; y otras tantas cosas secretas por las que te doy las gracias.
    Al final decidirá la RAE, sí; me temo que entonces como ahora no habrá muchos que disfruten con estos diminutos pececillos que en silencio nadan por el lenguaje.
    Un abrazote!

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    • Natalia Gomez del Pozuelo

      Qué gusto tenerte (siempre lo es) comprendiendo todos los entreSÍjos… ahí precisamente está la neceSÍdad. Tú ya me entiendes.

      La RAE no decide nada, querido amigo, lo decidimos cada uno con nuestro pensar, nuestro hablar, nuestro escribir.

      La RAE es el alumno listillo que toma notas de lo que sucede (con todos mis respetos por sus miembros, que hoy por hoy, son un 83% hombres).

      Hasta las próximas palabras que intercambiemos.

      Natalia

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  3. José Tutor

    Buenos días Natalia:

    Opino lo mismo que tú: el lenguaje evoluciona (como lo hace la vida). Y de hecho, cómo está configurado es por los años de evolución que ha tenido y «sufrido» en algunos aspectos, y ese legado es fruto de la cultura (y por ende de la educación recibida).

    Hoy en día vivimos momentos de cambios: algunos muy rápidos (quizá demasiado) y otros más lentos. Algunos tienden a intentar igualar ese desequilibrio del que hablas entre el hombre y la mujer. Y soy de la opinión que todo lo que tienda a equiparar es bueno (además de justo) y debe ser bien recibido.

    Pero como todo cambio, la alteración de las normas establecidas tiende a crear una resistencia (en algunos casos racional y en otros irracional ante lo desconocido). Y como todo cambio, en función de la situación de la que se venga y del desvío del que se venga, se puede tender a hacer un efecto péndulo que implique pasar del desequilibrio del que se venía a un desequilibrio en sentido opuesto hasta que el péndulo cada vez oscile menos, finalizando en un punto intermedio, justo, ecuánime, que dignifique a ambas partes (en este caso lo masculino y femenino) sin denigrar a ninguna de ellas (como ocurre ahora).

    Va a llevar su tiempo. Pero este cambio creo que no hay quien lo pare. Porque la sociedad lo está demandando: y el uso (y mal uso a veces) del idioma es contínuo en el día a día. Y porque como tú dices, la RAE termina estableciendo como válido aquello que por uso diario se termina impiendo en la sociedad.

    Esperemos que el sentido común y los linguistas expertos terminen estableciendo con criterio esa evolución para que el lenguaje «sufra» lo menos posible en su transformación.

    Un saludo Natalia y gracias como siempre por hacernos reflexionar:

    José

    Responder
    • Natalia Gomez del Pozuelo

      Gracias a ti, José, por tu excelente y profunda aportación.

      Tomo tu idea del péndulo, me sirve mucho.

      Un abrazo

      Responder
    • Natalia

      No predestinemos al lenguaje a la muerte! Que viva la lengua,que no se muera!

      Responder
      • Natalia Gomez del Pozuelo

        Precisamente de eso hablamos, Natalia, has dado en el clavo: el lenguaje está vivo y evoluciona y se transforma, como cada uno de nosotros, hasta los que se aferran con todas sus fuerzas a las certezas.

        Un fuerte abrazo y gracias por aportar.

        Responder
  4. Pilar

    Por alusiones, ¡creo!, aquí, la amiga de la comida. Antes de nada, decirte que me gusta la publicación. Esa es mi Natalia, siempre en su rol de pequeña (o gran) provocadora. Poco cambiamos desde la niñez, y eso está muy bien, en mi opinión, si es para hacernos pasar siempre un rato entretenido y sacarnos una sonrisa.

    Es verdad que me sentí agredida en esa presentación cuando se referían a la audiencia con el término genérico «todAs» y no te cuento ya cuando oigo lo de «todes». Seriamente pienso que es una solemne tontería y que me están tomando el pelo. No me siento representada por esas personas como Irene Montero que dicen que defienden mis derechos. Hay derechos para mí mas relevantes totalmente desprotegidos. Por ejemplo: ¿Y mi derecho al trabajo? También lo recoge la Constitución. ¿Por qué Irene Montero no se preocupa -y ocupa- por el difícil o imposible acceso /conservación del empleo cuando llegas a los 50 -¡si no antes!- ? Eso sí que es un problema. ¿Por qué las empresas que se dicen inclusivas son alérgicas a los mayores de 50? ¿ De qué comemos los mayores de 50? ¿Y por qué este problema social no se plantea abiertamente? Reinventarnos podemos reinventarnos, otra cosa es vivir de ello. Y en ello estamos.

    Por eso me indigna la superficialidad y el marketing al hablar de la inclusión y la igualdad. Y que conste, para terminar, que estoy a favor, (¿qué otro modo hay de verlo?) de la igualdad de género. Pero no así, no con el lenguaje, sino con la esencia de lo que ello significa. ¡Abrazos, amiga! Y gracias por tenerme presente en tus publicaciones. Me encanta la provocación.

    Responder
    • Natalia Gomez del Pozuelo

      ¡Bravo Pila!

      Así queda más clara tu opinión y así podemos ver más prismas de la realidad.

      Creo que es lo que está sucediendo con todo, cambian las realidades, cambia el lenguaje:

      – Género
      – Capacidades diferentes
      – Edad
      – …

      Como decía, esta serie ¡CONTINUARÁ!

      Responder
  5. Antonio

    Soy muy tradicional. La verdad lo que pienso del tema es que son gilipolleces. Los políticos que se dediquen a dar soluciones a la ciudadanía. Y no gasten el tiempo en tonterías.

    Responder
    • Natalia Gomez del Pozuelo

      Eso es precisamente lo que trato de mostrar, el que cada uno lo utilice como quiera, sin acritud 🙂

      Gracias por tu aportación, Antonio.

      Responder
  6. Rebeca

    Niños, niñas….Adolescentes, adolescentas, adolescentos?? Me parece perder el foco en lo realmente importante.

    Responder
    • Natalia Gomez del Pozuelo

      Tienes la misma opinión que mi amigo. Es lo enriquecedor.

      Gracias Rebeca

      Responder
  7. Mariluz Martin

    Estando de acuerdo en lo esencial, creo que las personas trans quieren por encima de todo qie se las integre en la sociedad como uno más, muchas de estas cosas las separa más.
    Hijas, hijos, bien, hijes….me parece una patada al diccionario y me suena mal, además creo que estamos haciendo trans a niños/niñas sin la madurez suficiente para decidir , que no quiere decir que no lo sean, pero creo que en el afán por ayudar, se decide por ellos.
    En fin, me parece un tema tan complicado, que no sabría explicar en un comentario.

    Responder
  8. Eufrasio

    Me has echo pensar con este artículo /reflexión.
    También me ha echo pensar mi hija ayer con la misma reflexión, después de haber discutido sobre la inclusión (todas, todos, todes me repatea) pero al final me acabas de dar el punto de vista que considero adecuado. Porqué discutir sobre algo de lo que marcará la pauta la RAE?
    El lenguaje debe ser algo que una y no que separe.
    Solo una consideración… es muy cansado hablar de ese modo. Jajajajaja

    Responder
    • Natalia Gomez del Pozuelo

      A mí también me ha hecho pensar el libro que me he leído y los comentarios de mis amigos…

      Creo que se trata precisamente de eso, de pensar con amplitud de miras y quedarse cada uno con aquello que le resulta cómodo en cuanto a forma de hablar y de pensar…

      ¡Y sí, es muy cansado! ja ja ja

      Responder

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