Muchas veces leemos una frase que vibra en nosotros con un eco profundo que suena a Verdad.

Por eso existen las citas: palabras sabias que resumen formas de pensar, mitos o tragedias.

Tal vez venga de ahí la popularidad de Twitter; como dice una de esas pequeñas frase a la que llamamos “dicho”: lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Al escribir esto, me daban ganas de defender la lentitud de determinadas prosas, la de Proust quizá sea el ejemplo más claro de la extensión frente a la brevedad, pero creo que son expresiones diferentes y totalmente compatibles, incluso contenidas una en la otra y ninguna necesita defensa, ambas “son” y cada una “llega” a su manera.

La belleza de esas pequeñas frases pescadas al aire es que, con esa vibración que producen, transforman granito a granito a la persona, pero es lento el proceso, puede que tan lento como la lectura de una larga novela o ensayo, tal vez la transformación, ayudada por pequeñas (o grandes) dosis de sabiduría, solo puede realizarse al ritmo de cada uno y los “aceleradores” son solo para lograr ese ritmo único y nuestro.

Por tanto, no busquemos convertirnos en  príncipes o princesas, cada uno es una estupenda rana que solo puede hacer su transformación hacia la paz despacio y el beso es solo un aliciente para seguir por ese camino.

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