La número dos del tenis mundial se vio obligada a dejar el torneo Roland Garros por no sentirse capaz de atender a los medios de comunicación.

También ha renunciado a Wimbledon.

Parece que en los juegos olímpicos, que se celebran en su país, Japón, podrá participar sin que le hagan la vida imposible.

Qué perverso que una deportista tenga que dejar un torneo porque le resulta difícil enfrentarse a los medios, porque le da terror meter la pata y que la acribillen.

Por abandonar el torneo la han acosado, ha sucedido justo lo que no deseaba: ser el centro de atención.

¿Por qué una tenista, o un médico, incluso un escritor (Salinger lo hizo) o un músico no pueden decidir no dar entrevistas ni tener redes?

¿Por qué no?

¿Hablamos de deporte o de circo?

¿Vamos a matar un enorme talento porque esa persona no haya podido o querido desarrollar otro talento?

Una de mis dedicaciones es ayudar a personas que tienen miedo escénico, sé de lo que hablo, y es una verdadera lástima ver cómo los profesionales, de la rama que sea, sienten:

por un lado un nivel brutal de autoexigencia para hacer frente a unas expectativas enormes

y, por otro, pavor de su propia vulnerabilidad.

No somos omnipotentes, nadie lo es.

¿Por qué forzar a la presión mediática a personas que no quieren soportarla?

¿Eso da más dinero? No lo sé, pero a ella deberían pagarla por jugar al tenis, punto.

¡Un respeto para el talento en cualquiera de sus expresiones!

Además de la libertad de opinión: ¡es necesario respetar la libertad de exposición!

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