El coronavirus afecta sin duda a la salud y al dinero. ¿Y al amor, cómo le afecta el confinamiento? ¿Produce en él tendencias parecidas a las que se están dando en la economía? Digitalización, disrupción, desmaterialización, rediseño…

Probablemente hay de todo: amor del clásico, del de toda la vida, y coronamor en todas sus variantes.

Algunos estarán viviendo un idilio: parejas que redescubren el gusto mutuo, o que no vivían juntas, pero están pasando ¿y disfrutando? la cuarentena en común.

A muchos les habrá ayudado a darse cuenta de lo importante que es esa persona en su vida, a recordar por qué la eligieron como compañera de viaje y ahora de confinamiento: gustos compartidos, sentido del humor, formas de ver el mundo diferentes, pero con raíces comunes muy profundas, tareas que pesan menos cuando son compartidas…

 “Es increíble cómo se puede ser tan feliz durante tantos años, en medio de tantas peloteras, de tantas vainas, carajo, sin saber en realidad si eso es amor o no”

(Citas del artículo: El amor en los tiempos del cólera – Gabriel García Márquez)

Seguro que la intensidad de lo que estamos viviendo también hace aflorar las diferencias más soterradas, aquellas que nunca se han superado, que siguen ahí y que es difícil que se dejen atrás, por más amor que uno sienta.

“El hecho de que alguien no te ame como tú quieres, no significa que no te ame con todo su ser”

Y seguro que brotan estallidos de desesperación, de alegría, de afecto, de cansancio, de pasión…

“Amor del alma de cintura para arriba, amor del cuerpo de la cintura para abajo”

Pasará la pandemia, llegará diciembre y, con él, los coronababies engendrados en este confinamiento en el que es difícil que las parejas no encuentren el tiempo o el momento para la pasión.

Si en estos días no lo hay, tal vez es que ya no exista.

“Aquella indiferencia hacia él, no era más que una coraza contra el miedo”

Unos cuantos entenderán, en este periodo, que todo ha terminado, por lo que es probable que la crisis, además de coronababies, también traiga coronadivorcios. Si las vacaciones los producen, siendo cortas y placenteras, no quiero ni pensar en los estragos que este virus puede causar en muchas parejas… si el dinero lo permite.

“El problema de la vida pública es aprender a dominar el terror, el problema de la vida conyugal es aprender a dominar el tedio”

A otras parejas, el confinamiento las ha pillado separadas; porque viven en lugares diferentes, porque son amantes, porque están en una fase temprana de la relación…

“La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artilugio, logramos sobrellevar el pasado”

Para ellos, habrá muchos momentos de fastidio: “ojalá pudiéramos estar juntos” y momentos intensos a través de la red, ¡bendita sea!, pero faltará el olor, la piel del otro, la calidez de un abrazo, la sensación del espacio compartido…

Desgraciadamente, también habrá personas que se encuentren encerradas con su peor enemigo sin la escapatoria de la rutina y las salidas, que estarán temiendo permanentemente un estallido de violencia, contra uno o contra cualquier otra cosa.

Otros encontrarán pareja en ese puesto de trabajo esencial o en la red, y otros disfrutarán (o padecerán) como nunca su soledad.

Lo que es claro es que, en momentos tan intensos, uno se replantea su situación:

en la salud,

en el dinero,

en el amor.

Son momentos transformadores que nos llevan a pensar si estamos donde queremos estar, a soñar con ese lugar al que deseamos ir y, en la medida en la que el retiro lo permite, a iniciar los cambios que nos pueden llevar hasta allí. - Tuitéalo          

Aunque el sueño sea tal vez una quimera, nos impulsa a dar pasos.

Las crisis nos recuerdan que la vida es corta, muy corta, y está llena de altibajos; tal vez por eso es importante pasarla cerca de personas que nos aportan, que nos quieren, que nos estimulan, aunque, por supuesto, también nos desesperan, nos enfadan, nos hartan.

El amor es eso, voluntad y deseo de compartir, por encima de las miserias del día a día. - Tuitéalo          

“El amor se hace más grande y noble en la calamidad”

El amor se hace más grande cuando uno no necesita al otro para sentirse lleno, para entretenerse… No lo necesita, pero sí aprecia que esté ahí, dando ánimos y haciendo de los momentos difíciles algo más luminoso.

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