El otro día me di de morros con un jabalí. Su hocico quedó a menos de metro y medio de mi nariz.

No es algo que se dé con mucha frecuencia, de hecho es bastante raro. Y también un poco peligroso.

Me había sentado sobre una piedra a escribir…

Exactamente igual que hago hoy. Espero que no me suceda otra vez. Alargo la mano y me aseguro de que mis palitos de marcha están a mis pies.

Mi atención, en vez de estar en el entorno, como suele ser cuando camino, estaba el el texto que iba dibujando con un lápiz sobre la pantalla. No recuerdo qué escribía, pero tenía atrapada mi atención.

Pero, en el subconsciente, debían seguir activos los mecanismos «naturales» de atención, porque en un sótano de la mente, escuché unos pasitos; pensé como sin pensarlo: «Eso no es un niño, ni un adulto, pasitos cortos y numerosos, ágiles para ir monte arriba, un humano no trota así…

Los palitos estaban detrás, a más de un metro.

Pienso: «Voy a levantarme por si acaso…», y en el momento en el que me incorporaba, todavía con el tronco inclinado hacia delante, me di de bruces con el jabalí.

¡¡¡¡AHHHHHHHH!!!! chillamos los dos en silencio.

Yo era más grande y estaba arriba, sobre el camino. Él, de menor tamaño e iba de subida. Del susto no me dio tiempo a fijarme en sus colmillos.

Fue más rápido en reaccionar, hizo un quiebro y se tiró monte abajo, con cara y cuerpo de susto. «Mejor susto que muerte», pensé, porque era jueves por la mañana, día de caza, y se había oído algún tiro por el monte.

Mi mecanismo natural de atención me salvó de un susto mayor.

No sé qué habría pasado si, en vez de casi levantada, me encuentro con el bicho ya arriba y los colmillos, en los que no pude fijarme, a la altura de mi cuello.

No lo sé.

Y tampoco sé si, con mi susto y su viraje, lo alejé de los agujeros negros de los cazadores o lo acerqué.

Pero sí tengo la sensación de que, el cambio que se está produciendo en nuestra forma de atender a las cosas, provoca una cierta atrofia en los mecanismos naturales de atención.

He terminado de escribir y voy a seguir la marcha. Hoy no ha aparecido mi amigo; es lo natural a esta hora.

 

Es una mañana fría y soleada de invierno.

 

Estamos a 01-01-2020. Comienza una nueva década.

 

Una década en la que la Atención (en qué y cómo la ponemos) va a ser uno de los factores determinantes.

 

Ojalá elijamos los focos adecuados en este momento tan transcendente para la especie.

 

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