Si todos deseáramos de verdad las chorradas que dicen los WhatsApp de Navidad y fin de Año se acabarían las guerras y las injusticias.

En estas fechas muchas personas acabamos saturadas de:

  • Comer
  • Beber
  • Familia
  • Consumo
  • Ofertas
  • Propósitos de año nuevo
  • Mensajitos “buenistas”

Es cierto que las personas mandan los mensajes con la mejor de las intenciones y que “en superficie” te desean felicidad, que cumplas tus sueños, que logres tus metas…, pero es solo en superficie, de lo contrario no nos encontraríamos con todos los muros que estamos levantando.

Da igual que estos se sitúen en Cataluña, entre México y Estados Unidos, alrededor de Europa… que sean Grandes Murallas que se ven desde la luna o que sirvan para lamentarse; en todos los casos lo que tratan es de dejar al “otro” fuera.

Tal vez podíamos…

Ponernos más en la piel de los demás en vez de mandarles mensajitos de paz y amor,

Cuidar más nuestra tierra consumiendo menos y más cerca,

Apagar las luces (Las luces de Navidad contaminan tanto como 50.000 coches) aunque nos parezcan bonitas,

No alegrarnos porque hace un tiempo de calentamiento global en pleno diciembre,

Acariciar, oler, hablar y sentir más a los que tenemos cerca en vez de atrincherarnos detrás de una pantalla para enviar mensajes a un montón de personas que nos importan muy poco,

Supongo que este es también un mensaje bien intencionado que se quedará en la superficie, aun así…

Intento (cada vez con más fuerza)

Que mi Navidad y Fin de Año tengan menos de todo,

Me he salido de algunos grupos de WhatsApp, no porque no me importen las personas que estaban en ellos, sino precisamente porque me importan, y mucho,

No poner luces de navidad,

No mandar mensajes en serie,

No hacer ningún propósito de año nuevo,

Escribir menos artículos en estas fechas para no contribuir al furor navideño generalizado…

No consigo gran cosa porque la locura navideña nos envuelve a todos y porque hay personas a las que uno quiere que, como dice el anuncio, vuelven a casa por Navidad…

Difícil dilema, en el que, para mi gusto, como en muchas otras cosas, menos es más; o como dice el filósofo Pierre Charron «peu et paix», poco y paz.

Menos intenciones y más acción consciente.

Que fácil es la teoría ¿verdad?

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