El final de una intervención es uno de los momentos clave de cualquier exposición; en función de cómo terminemos las personas se quedarán (o no) con una buena impresión.

Algunos autores sostienen que es el momento más importante de una charla y, en cambio, a menudo vemos que las personas terminan con un timorato: “Ya está” o “eso es todo”.

Piensa que es la guinda del pastel y, al igual que el principio, es algo que tenemos que ensayar varias veces para que nos salga en automático.

Características que conviene que tenga el final de una presentación

1. Que quede claro que hemos terminado

Piensa que es como una sinfonía o una canción, el final ha de ser rotundo para que no haya duda de que es verdaderamente el final y las personas puedan aplaudir si procede.

Cuando no es “Terminante” se oyen algunos aplausos y rumores, otras personas se unen, pero la sensación de potencia se pierde.

2. Que contenga una conclusión o frase fuerza que resuma la tesis principal de la presentación o conferencia

Hemos dado una serie de informaciones por un motivo, o buscando un aprendizaje; es el momento de reforzarlo.

La audiencia, como mucho retiene 2 o 3 ideas de una conferencia o presentación, por lo que es importante remarcar aquello con lo que queremos que se queden.

Conviene que la persona que asista a tu presentación se sienta satisfecha y piense que sus expectativas se han cumplido, y a eso ayuda mucho un buen broche de cierre.

3. Utilizar alguna cita de un personaje conocido

Es una forma de apoyarnos en la credibilidad que tiene la fuente de la cita, es como si dijéramos, “no solo te lo digo yo”. Además, las citas que perduran en el tiempo suelen ser frases sonoras y originales (al menos al principio; cuando se han utilizado demasiadas veces, pierden la fuerza).

Sea una frase tuya o de otro asegúrate que tiene esos dos elementos: sonoridad y originalidad.

4. Terminar con una buena pregunta

En vez de cerrar con una certeza, el cerrar con un interrogante puede ayudar a las personas que escuchan a reflexionar sobre el tema y a poner en práctica aquello que le hemos contado.

Un ejemplo:

¿Cuántos de vosotros estáis dispuestos a llegar a casa y comenzar a…?

5. Añadir una llamada a la acción

Algo que les invite a dar algún paso en la dirección que buscamos.

Por ejemplo, si estoy vendiendo algo puedo animar al público a entrar a una página web, o a escribir un mail para resolver las dudas que puedan tener.

Si utilizas la llamada a la acción asegúrate de que destaca los beneficios de llevar a cabo lo que pides, que sea sencilla y que se pueda realizar en ese momento.

6. Cierra el círculo

Si de alguna forma tu final tiene alguna relación con el principio dará la sensación de que se cierra el círculo y de que todo tenía sentido.

7. ¡Muchas Gracias!

Es muy importante decir con un tono breve y enérgico: “Muchas gracias”.

No todos los expertos recomiendan esto, hay quienes piensan que es mejor cerrar con la frase fuerza. Según mi experiencia, pocas veces la frase fuerza tiene la rotundidad suficiente como para que todo el mundo sepa que has terminado, en cambio el “muchas gracias” no falla.

En ese momento, si la audiencia es numerosa, aplaudirán y los aplausos de los demás favorecerán la sensación de que se han cumplido las expectativas.

Te dejo algunos finales de película por si te inspiran a hacer algo fuera de lo común en el final de tu presentación:


Follow

Get every new post on this blog delivered to your Inbox.

Join other followers:

Share This