A veces “combatimos” contra la influencia de los demás en nosotros, parece que cambiar de opinión no fuera positivo, que lo bueno es tener un punto de vista sólido e inamovible, cuando en realidad somos un potpurrí de ideas que hemos ido captando de nuestros padres, maestros, amigos, compañeros, libros leídos, vídeos escuchados, etc.

Yo hace tiempo que me entregué a la influencia y cuando escucho (o leo) a alguien que me interesa, como me sucedió con Enric Lladó en la entrevista que le hizo Gonzalo Álvarez: Cómo comunicar y transmitir carisma, presencia e influencia, trato de profundizar en su forma de entender el tema para dejar paso a la influencia.

Caté su libro Presencia y poder: Sabiduría interior que impacta a tu alrededor, me enganchó y lo compré, ya que tenía elementos con los que conectaba y un punto de vista muy original sobre la influencia con el que estoy muy de acuerdo:

La influencia es una cuestión de presencia - Tuitéalo          

Me gusta dejarme seducir temporalmente por las ideas, como alguien que se pone un lindo vestido.

Camino con él, miro cómo me siento…

Algunas ideas se quedan conmigo, otras, las que no me dejan huella, desaparecen en las profundidades del olvido.

Las que se quedan, las guardo y a veces, las mejores, las comparto. Como ahora, que traigo algunas citas del libro que me han parecido muy interesantes:

Con respecto al papel de la influencia:

 “Una existencia sin influencia es como hablar para las paredes: al poco tiempo uno se acaba callando.”

Comenta Enric que una presencia centrada es la base de la influencia, y esa presencia se muestra en varios planos en los que profundiza en el libro y su principal característica es el silencio. Un silencio que va mucho más allá de el sonido.

A continuación pongo algunos ejemplos del libro de cómo influye el silencio en áreas de las que tal vez no somos conscientes:

(Los textos entrecomillados son extractos del libro de Enric Lladó, Presencia y poder: Sabiduría interior que impacta a tu alrededor)

Los modales

 “Los modales de una presencia profunda y centrada tienen originariamente un solo objetivo: hacerte sentir bien. Son comportamientos que comunican que para esa persona realmente existes y eres importante, que en definitiva te validan y te abren un espacio seguro para que puedas ser tú mismo con autenticidad. Esa es la verdadera esencia de los modales.

…esencialmente alguien presente y callado. Que está allí contigo y que te ofrece todo el espacio que necesitas para hablar, para expresarte y para ser en libertad.

No es más rico el que más tiene sino el que más puede ofrecer.”

El plano físico

“Una presencia poderosa en el plano físico, más que una presencia callada es una presencia realmente silenciosa, vacía. Para ilustrar la diferencia, imagina que la persona con la que estás hablando está callada pero tiene una ceja arqueada y está con la boca un poco abierta como a punto de decir algo.

Su mente no está allí de manera plena y en su cuerpo resuenan vibraciones que empujan, que quieren ocupar tu espacio.

Cuando sientes tu espacio invadido o a punto de ser invadido, tratarás de contrarrestarlo de alguna manera. Tomarás alguna medida para asegurar tu propio espacio y no permitir que la otra persona entre. No te dejarás influir.”

Los gestos

“La persona que gesticula, gesticula y gesticula sin parar acaba desgastando el poder de sus manos para comunicar. Al final sus manos son eliminadas por nuestra percepción, que las descarta por sobrecarga de información y por falta de relevancia. Se convierten en ruido.

Cuanto más tiempo han estado tus manos en silencio, más impacto tiene cada uno de los gestos que realizas.”

Las emociones

“La dimensión física conecta con la emocional. Hay un canal entre las dos por el que circula información y también energía. Resulta difícil estar alegre si adoptas una postura compungida y cara triste. Resulta difícil estar decaído si subes los hombros, sacas pecho, realizas gestos amplios y hablas con voz potente. Quien canta su mal espanta.

Somos totalmente transparentes; esto quiere decir que comunicamos lo que sentimos, lo queramos o no.”

Las palabras

“Cuando oyes las palabras de alguien es sencillamente porque en tus oídos resuenan los sonidos que se están produciendo en sus cuerdas vocales. De la misma manera, la manifestación de la presencia en la dimensión emocional es esencialmente la resonancia en tu cuerpo de la emoción que «suena» o vibra en el cuerpo de la otra persona.

Cuando en una conversación, por ejemplo, empleas más palabras de las absolutamente necesarias, cuando «rellenas» los silencios con palabras que en realidad están vacías, o cuando haces circunloquios antes de decir aquello que realmente quieres decir, todo ello es un sutil indicador de que no estás realmente en el centro. Lo que te ocurre es que te preocupa quedarte callado y que se produzca un silencio que para ti sería violento. Por lo tanto, estás funcionando desde el miedo y tu presencia no está centrada, no tiene fuerza. Una presencia centrada en la dimensión espiritual emplea las palabras justas, practica la economía de las palabras. Si quiere decir algo, simplemente lo dice de manera precisa y, si no quiere decir nada, no dice nada y permanece en silencio. No emplea palabras de relleno porque no teme quedarse en silencio y no teme la reacción del otro. Simplemente no está conectado a esos temores, no funciona desde esa energía.

En una conversación, el silencio es el lugar de máximo potencial.”

Como habrás visto, es muy interesante cómo liga la comunicación y la influencia con la presencia y el silencio, todo tipo de silencio: del cuerpo, de la mente, de las emociones…

Creo que este pensamiento refuerza y profundiza mi manera de entender el silencio y la escucha, hasta el punto de haber transformado mi punto de vista y ¡estoy encantada de haberme dejado influir por la sabiduría de Enric!

Esa es la dicha más grande, porque entiendo que estoy agrandando la mirada.

Por eso es importante elegir bien a las parejas “de baile” con las que interactúan nuestros pensamientos en vídeos, lecturas, charlas… porque -lo quiera uno o no- te transforman y uno se vuelve un poco como ellos.

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