sonrisa

 

Hoy estaba pensando en lo diferente que es una sonrisa “de boca” y una sonrisa de toda la cara, de todo el cuerpo, y en lo estúpido que resulta pedirle a alguien que sonría en determinadas ocasiones: una entrevista, una presentación…

Yo misma doy esa instrucción en el post: 7 claves para hablar en público, que es de los que más se lee en el blog.

En realidad, cuando nos presentamos ante los demás o cuando hablamos, transmitimos lo que somos, ni más ni menos, y eso es tal vez lo que más nos asusta. Por ello, cuando un “entrenador” dice: ¡Sonríe! En realidad está diciendo:

Practica la sonrisa en tu vida y esa sonrisa se mostrará en público - Tuitéalo          

Hay miles de tipos de sonrisa

  • De bienvenida
  • De reconocimiento
  • De “me importas”
  • De: “he pensado en ti y por eso te traigo este contenido preparado con mucho mimo, para ver si conectamos y te puedo aportar algo”.
  • De “he metido la pata, glups”
  • De “me importa lo que te suceda”
  • De agradecimiento.

(Puedes añadir en comentarios tu sonrisa preferida)

A cada uno le salen mejor unas sonrisas que otras, pero todo es cuestión de practicar.

Cuando uno ejercita las sonrisas en la vida, éstas se reflejan luego en todo lo que hace - Tuitéalo          

  • La comunicación
  • Las relaciones
  • Los proyectos
  • Las fotos
  • Los vídeos…

Y no solo eso, aunque parezca estúpido, está demostrado que hasta las sonrisas falsas funcionan: leí hace tiempo (creo que a Mario Alonso Puig) el caso de una mujer que tenía muchos dolores de estómago. Después de ir de médico en médico sin encontrar lo que le sucedía, llegó a uno que, en vez de pedirle más pruebas, habló con ella de su vida y de las cosas que no iban bien. Esta mujer tenía un jefe “odioso” (para ella, claro). El médico, le pidió que durante 15 días le sonriera. Ella se resistió “No puedo, sería completamente falso”. “Aún así, sonría” le dijo el doctor. Volvió la mujer a las dos semanas atónita: ¡El dolor había desaparecido por completo! La sonrisa empezó con falsedad, pero al verla, el jefe había respondido a ella y poco a poco se fue asentando entre ambos una cordialidad nueva y las relaciones cambiaron, solucionando el problema de estómago.

Ahora sí, sabiendo de lo que hablemos, puedo decirte que:

Cuando hables con los demás (y cuando no) ¡Sonríe! Cambiará el color de tu día a día - Tuitéalo          

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