Nervios y voz, pierdo la voz, me quedo sin voz, me tiembla la voz

Fuente: https://www.flickr.com/photos/silenceeffects/10907465434

 

Bárbara me ha escrito un comentario en el blog porque habla muy bajito cuando se pone nerviosa si está delante de otras personas y le quiero responder desde aquí, ya que puede resultar útil para otros lectores:

Barbara 22 NOVIEMBRE 2015

Hola, me encanto tu articulo pero quería saber cómo puedo hablar más fuerte, es que siempre intento pero sigue igual; los profesores me dicen que suba mi tono de voz porque no se escucha pero según yo ya lo subí, pero igualmente dicen que no me escuchan. A veces creo que debería gritar para que me escuchen pero creo que son los nervios que me impiden. Ayúdame, dame consejos por favor, es urgente. Siempre expongo mal (por la mini voz) y eso me hace sentir inútil. Ya no sé qué hacer 

¡Me encanta lo que dice de la mini voz!

Veamos qué se puede hacer para devolver a esa voz su tamaño natural, es importante porque se trata de un gran elemento en la comunicación, yo estoy cuidando la mía últimamente, he realizado algunas sesiones de coaching con Elena Tecchiati para aprender a no forzarla cuando doy cursos o conferencias.

Para las personas a las que se les hace pequeñita por efecto de los nervios, como le sucede a Bárbara, les recomiendo dos ejercicios:

(En ambos casos es necesario grabarse con el móvil a una distancia de unos dos metros, que es donde estarán aproximadamente los que escuchen.)

  1. Boca arriba

Túmbate en el suelo con los brazos lo más abiertos que puedas. Haz movimientos con la boca, hacia todos lados, muecas, (¿estás moviendo la boca mientras lees?, ja, ja), grita las vocales al aire con la boca muy abierta, luego ensaya el comienzo de tu charla tratando de que tu voz rebote en el techo y vuelva hasta ti y vocalizando mucho. Sigue hablando un par de frases con el mismo tono y levántate, continua practicando el discurso completo.

Luego escúchate, verás que lo que a ti te parecía “chillar”, en la grabación suena como alguien que habla alto y claro.

  1. Música fuerte

(Recuerda grabarte también con el móvil a dos metros)

Ponte unos cascos con música muy alta, que no oigas tus palabras, eso simulará los nervios que puedas tener en el momento de “recitar”, comienza a decir tu presentación tranquilamente, familiarizándote con la forma en la que sientes tu garganta al volumen al que hablas cuando no te oyes.

Escucha la grabación. Verás que, de nuevo, suena alto y claro.

Practica varias veces antes de enfrentarte a aquello que te “achica” la voz y ese día trata de conectar con ese mismo tono que te es familiar hasta sin escucharte.

Si Elena (mi coach de voz) quiere añadir algo, será bienvenido.

Bárbara, ¡cuéntanos cómo te va!

 

Notebook Natalia

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