be free, soltar amarras, liberarseCasi sin darme cuenta, los jueves la creatividad se ha buscado un hueco fijo en mi agenda. No he sido yo la que lo ha reservado, como uno hace con otras actividades como una reunión o un comité de dirección, más bien se ha colado como hacen el amor o el sexo, por deseo e invasión; el momento no se reserva es más bien “la cosa” la que se toma su espacio. Eso me ha sucedido con la creatividad y con la escritura, ellas mismas se han buscado su sitio, las ideas han empujado, llevan empujando desde que nací, y aunque siempre las he puesto obstáculos, engañifas del sentido común como pensar que de eso no se puede vivir, o que hace falta un trabajo bestia, un número grande de cosas y mucha actividad.  Al final ellas encuentran siempre un resquicio por el que colarse, no se creen que el mundo sea así, aunque lo parezca.

Las ideas tienen eso, que son obstinadas, y al final salen; tal vez por eso lo mejor sea “darse por…” y hacerles un sitio porque no te van a dejar en paz. Así es el deseo, creemos que lo podemos dominar, engañar, distraer, tapar, pero resurge en el momento menos pensado y con una fuerza cada vez mayor.

El sentido común sigue tratando de invadirme pero las ideas son más fuertes y me están dando codazos a través de los jueves creativos en los que me encuentro mirando el cielo libreta en mano, aunque no solo llegan los jueves (las ideas, digo), están por todos lados, saltan en cualquier momento, juguetonas y poderosas, y la escritura necesita cada vez más sitio para seguirlas, para darles forma y compartirlas. Al final, he tenido que apagar todo cada mañana a las 8:30 y escribir concentrada al menos dos horas. El resto del tiempo combino trabajo y escritura, dejo que ambos peleen, negocien.

Quizá esté sucediendo de forma predominante los jueves por su lugar central en la semana, porque supone un tránsito o punto de inflexión entre trabajo y placer, ese lugar que es tanto uno como otro, el lugar del esfuerzo placentero en el que cada vez estamos más profesionales, más a menudo y durante más tiempo: el territorio creativo.

¿Qué es eso dentro de ti o de tu proyecto que está queriendo salir y no le dejas sitio? ¿Qué es eso que te hace vibrar y ninguneas?

“Hacerse actor con 50 años… ¡Qué tontería!” Escuché esa frase hace muy poquito. ¿Por qué es una tontería? ¿Quién lo dice? ¿El sentido común? ¿Por qué hacerle caso? El sentido común es un asesino de sueños en serie.

Si nos ceñimos al sentido común no produciremos nada excepcional. Como dice Seth Godin: “Our best work can’t possibly appeal to the average masses, only our average work can.” (Traducción libre y no muy lograda: Nuestro mejor trabajo no puede llamar la atención a la masa, solo nuestro trabajo estándar puede).

Cuanto menos común más fascinante, pero nos da miedo porque nos volvemos “raros” y nos cuestionan, que cómo se nos ocurre, dicen… Pero aquí entra en juego lo más grande de Internet, que nos da la posibilidad de no estar adocenados y podemos buscar nuestro propio territorio, más bien en plural, territorios, en los que vivir y hacer realidad esa(s) idea(s) que empuja(n) para salir desde hace tanto tiempo. A ver quién es más tozudo si ella(s) o tú.

Creo que cuando los ancianos ingleses se quejaban de no haber practicado más sexo en su vida, en realidad sucedía porque no le dejaban espacio. No hagas lo mismo con tus ideas. Déjalas salir y reproducirse.

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