Existen varios medicamentos para superar el miedo;

ayudan a paliar los nervios ante un acontecimiento que nos provoca estrés,

como por ejemplo hacer una presentación o examen, pero ¿es la mejor estrategia?

En el programa AME Comunicar que ayuda a las personas a superar los nervios al expresarse en público, a menudo me preguntan si no hay una pastilla con la que eliminar los nervios.

Ese es un deseo muy humano que aplica a muchos aspectos de la vida; el deseo de que nos toquen con una varita mágica y eso nos “deje” como deseamos:

  • Más delgados
  • Sin necesidad de fumar
  • Con ganas de estudiar
  • Tranquilos y cómodos delante de una audiencia…

Y es cierto que los fármacos pueden ayudar en determinadas circunstancias, pero siempre deberían utilizarse con supervisión médica y como parte de una estrategia global de superación del problema que se esté tratando. De lo contrario se trataría de una “tirita” sobre una herida infectada; la tapamos pero eso no quiere decir que se esté curando.

Como decían nuestros mayores, una vez que la herida ha empezado a cicatrizar, es mejor dejarla al aire aunque por supuesto conviene taparla cuando hay riesgo de infección, ya que la consecuencia de no hacerlo sería mucho peor. Es lo mismo en el caso de los fármacos para los nervios ante un examen, una presentación o cualquier otra situación que nos produzca estrés.

Como son muchas las personas que me lo preguntan, he querido hablar con un psiquiatra de prestigio que nos ayude a analizar las opciones disponibles y sus efectos. Se trata de Jesús Ramos Brieva, doctor en psiquiatría, discípulo de López-Ibor y autor de varios libros, que nos comentará a continuación los efectos de estos dos medicamentos:

–       Sumial

Es mejor opción que los tranquilizantes. Reduce el correlato físico del nerviosismo (temblores, sudoración, palpitaciones, hiperventilación, nudo en el estómago) y no ejerce ninguna acción sobre el cerebro.

Las personas que se sienten nerviosas, notan esas modificaciones en sus cuerpos, con lo que confirman que están nerviosas. Cuando un fármaco reduce o hace desaparecer esa información, el sujeto deduce que no está nervioso y se tranquiliza.

Es el mecanismo principal del propanolol, y es el fármaco de elección para ocasiones puntuales como hablar en público.

–       Diazepam

El diazepam, igual que cualquier otra benzodiacepina, tranquiliza sin duda alguna, pero también reduce el rendimiento cerebral. Dejamos de sentir los síntomas físicos del nerviosismo (temblores, sudoración, palpitaciones, hiperventilación, el nudo en el estómago, etc), y también los psicológicos (intranquilidad, malestar, incomodidad), pero nuestro cerebro también “se tranquiliza” y eso puede reducir su capacidad de reacción. De hecho, suele desaconsejarse conducir a quienes se encuentran bajo los efectos más o menos permanentes de estas sustancias; porque se reduce la atención y la capacidad de reaccionar; queda reducido el rendimiento cerebral. Y eso, a la postre, perjudica al conferenciante o al examinado.

Agradecemos al doctor Ramos Brieva su colaboración y retomamos con otras posibilidades que nos pueden ayudar a calmar los nervios:

–       La valeriana

Es el tranquilizante natural más conocido, aunque hay otros, actúa como sedante y alivia los síntomas de ansiedad y el nerviosismo, además de estabilizar el ritmo cardíaco. El tomarte una taza de valeriana la noche antes del evento para descansar mejor te ayudará a calmar tus nervios, pero no resulta excesivamente conveniente tomarla justo antes porque, aunque tranquiliza la mente reduce su capacidad de reacción.

–       Comer pistachos

Según un estudio realizado por la Universidad Estatal de Pennsylvania (Estados Unidos) “Los alimentos que comemos influyen en las respuestas fisiológicas al estrés” dice Sheila West, autora principal del estudio.

Tomar 42,8 gramos de pistachos al día con una dieta baja en grasas reduce la presión arterial sistólica, la resistencia vascular periférica y la frecuencia cardiaca en situaciones de estrés agudo.

–       Ver fotos de seres queridos

La Facultad de Psicología de la Universidad de Granada ha realizado un estudio según el cual la proyección de imágenes de seres queridos produce cambios fisiológicos positivos  en las variables cardíacas, cerebrales o de sudoración.

Aunque los resultados no son definitivos, mirar fotos de las personas más queridas antes de una situación que nos produce estrés puede tener efectos beneficiosos para reducir los nervios.

También existen las inyecciones de Botox para el sudor de las manos, pero en mi opinión se puede trabajar para reducir el estrés que es el que provoca esos síntomas.

Además de la importancia de consultar al médico en el caso de los fármacos, antes de utilizar cualquier remedio, pruébalo primero un día que no tengas nada importante para ver cómo actúan en tu organismo.

El utilizar estos remedios puede ser un paliativo en el momento de la presentación, o de la circunstancia concreta que nos provoca estrés, sobre todo para las personas con síntomas muy agudos, pero es importante que sea parte de una estrategia completa para librarse del pánico. Si no existe dicha estrategia, el miedo seguirá ahí y habríamos generado una dependencia.

El proceso para ser capaz de ponerse delante de los demás y transmitir nuestras ideas con confianza, como se explica en el programa AME Comunicar – Adiós Miedo Escénico, que ya está ayudando a cientos de personas a lograrlo, pasa por:

  • Saber con qué contamos de partida
  • Comprender el origen del miedo
  • Hacer ejercicios de respiración y visualización
  • Preparar la presentación y ensayarla de una forma muy específica
  • Y sobre todo en entender  que podemos hacer las cosas desde el amor y no desde el miedo.
“Todo el daño que nos causamos los hombres a nosotros mismos y a los demás
no es por  una maldad intrínseca, sino porque vivimos asustados.”

Ahora YO. Mario Alonso Puig

El miedo a hablar en público es una crueldad contra uno mismo y sentirse libre para expresar con tranquilidad las ideas propias es una muestra de autoestima sana, por ello, trata de lograrlo porque TODO el mundo puede. Un buen comunicador no nace, se hace.

 “El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor.
Y no sólo al amor, el miedo expulsa  también a la inteligencia, la bondad,
 todo pensamiento de belleza y verdad  y sólo queda la desesperación muda;
y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.”

Aldous Huxley (1894-1963) Novelista, ensayista y poeta inglés.

Nadie es más que nadie y la verdadera riqueza del intercambio de ideas está en las peculiaridades de cada uno, por ello trata de superar el miedo y de ser tú mismo. ¡Quiérete! Nos enriquecerás a todos con la expresión tranquila de tus ideas.

 

Notebook Natalia

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