Tómate un descanso

Ayer entregué a mi editor un nuevo libro que voy a publicar en noviembre y sentí una gran satisfacción. Han sido unas semanas de mucho trabajo, ya que se adelantó la fecha prevista, pero una vez terminado, el placer es grande y quería compartirlo. Por eso he decidido que sea el tema de esta semana.

Cuando uno se “enfrenta” a un trabajo o una tarea que debe realizar, hay determinadas actitudes que pueden servir para que salga mejor:

1. Escoge un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar nunca.

Es una frase de Confucio con la que estoy totalmente de acuerdo. Cuando a uno le gusta lo que hace, no tiene que “enfrentarse” a una tarea, sino que la “acoge” con gusto y disfruta de cada momento.

Si crees que no puedes elegir el trabajo (si tienes la suerte de tenerlo), piénsalo de nuevo, igual sí puedes realizar algunos cambios (aunque sean pequeños), que te permitan disfrutar más.

Si no te gusta tu trabajo, cámbialo. Si no puedes cambiarlo, haz que te guste.

Es una actitud mental.

Leí en un libro de Heyes que una mujer estaba enferma del estómago y el médico le prescribió saludar a su jefe (por lo visto insoportable) con una gran sonrisa cada mañana. Al poco tiempo, esa sonrisa que al principio era forzada, le salía de forma natural y dejó de dolerle el estómago.

A veces la causa de que no nos guste nuestro trabajo está realmente en nosotros mismos, en nuestra actitud hacia él.

1. Concéntrate.

Cuando vayas a dedicarte a una tarea, “apaga” todo lo demás (móvil, correo, twitter, etc.), cierra la puerta, pon una música agradable y durante un tiempo determinado (a mí me funciona por periodos de hora y media) mantén la concentración. En ese rato serás mucho más eficaz que si le dedicas 4 horas a medias, y la calidad del resultado será mayor.

2. Ataca primero lo más aburrido.

Siempre hay una tarea que se nos atraviesa y nos da mucha pereza. Con ella podemos hacer varias cosas:

  • Que la haga otro (la delego o se la cambio a alguien por otra tarea)
  • Postergarla (aunque parezca mentira a veces así se disuelve su necesidad o aparece hecha por otra persona)
  • Hacerla la primera, porque en cuanto le hincamos el diente, resulta mucho menos pesada de lo que habíamos imaginado. Esta sería la opción elegida si no la puedo cambiar, ya que así no tendré la sensación de que me quedan cosas pendientes.

3. No solo se trabaja cuando se trabaja

Cuando estamos con una tarea o problema en la mente, nuestro subconsciente también está trabajando en ello, y te dará sus ideas en el momento menos pensado (cuando estés paseando o en la bañera); préstale atención y ten lápiz y papel (o las notas del teléfono) siempre a mano para que luego no se te olviden sus sugerencias, que suelen ser muy interesantes y originales.

4. Juega con la tarea. ¡Diviértete!

El otro día iba yo en el tren (no sé por qué pero es un lugar muy inspirador, al menos para escribir) “trabajando” en el libro y me dio la vena juguetona, y en vez de ponerme seria, le di rienda suelta y el resultado fue que el nuevo libro tiene un toque de humor que me gusta.

Cuando uno juega, cuando no nos tomamos tan en serio a nosotros mismos, creo que somos más creativos, más auténticos y más naturales, y eso se contagia a nuestro trabajo y hará que a los otros les llegue más.

5. Persevera.

La parte de la revisión y la re-revisión son las más áridas, pero son el lazo sobre el regalo. A veces queremos entregar la tarea cuanto antes y no hacemos una última comprobación seria y profunda del resultado y, lamentablemente, nos damos cuenta luego de que contiene errores. Y un trabajo con errores causa mala impresión, por bueno que sea el resto. Es una lástima tirar muchas horas de trabajo por no dedicarle un último esfuerzo.

6. Cuando termines  ¡tómate un Kit kat!

Una vez terminado, “date un premio”; prepárate un buen aperitivo o un zumo de frutas, un baño de espuma o un vasito de vino, lo que te guste.  Sube los pies encima de la mesa (esto es opcional), sonríe y disfruta de la satisfacción del trabajo bien hecho.

Luego descansa un tiempo suficiente antes de acometer la siguiente tarea.

Eso es exactamente lo que yo voy a hacer en este momento: una cervecita muy fría, una hamaca y un buen libro.

¡Hasta pronto!

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