Humanos que hacen malabares con los genes

Me invitaron a participar en un libro fórum para hablar de El código del garbanzo, un ensayo novelado que escribí el año pasado, en el que propongo un juego al lector. Cada participante me contó lo que le había sucedido (a cuál más interesante). Dada la temática del libro, derivó en una conversación sobre lo femenino y lo masculino.

Lo más bonito es que se desarrolló sin que nadie estableciera tesis ni intentara convencer a los demás, no era necesario argumentar, sino simplemente aportar y saborear los distintos puntos de vista, los trocitos de nuestra visión sobre el tema que pudimos compartir.

Surgieron preguntas que dudo tengan una respuesta exacta; serían muchas las ciencias implicadas en responder y, probablemente, lo harían con teorías contradictorias: la química seguro que tiene varias formas de explicar lo que nos hace pertenecer a un sexo o a otro y lo que eso implica; la respuesta de la biología puede ser diferente; la sociología hablará de los matriarcados que precedieron a los patriarcados y a la gens; la economía sacará a relucir la propiedad privada y la herencia como origen de la pareja; la filosofía recorrerá el pensamiento humano con respecto al tema, la historia, la psicología, la antropología, la teología…

Lo que parece claro es que a lo largo de los siglos y los milenios se van produciendo cambios en los roles y en las diferencias entre los distintos sexos y géneros. Es un proceso en constante reajuste que parece tener una sola finalidad: la supervivencia de la especie.

Se comentó que el tema YA da pereza, pero en realidad sigue habiendo discriminación, cuando se supone que no debería haberla; los números lo corroboran. Puedes encontrar una buena recopilación de estudios que lo muestran en el libro de Sheryl Sandberg Vayamos adelante.

Nos preguntamos…

¿Qué diferencia produce en un ser humano tener unos genitales u otros?

con sus aparatos reproductores asociados.

¿Entendemos mejor a una persona si es de nuestro sexo? ¿Influye eso más que otros aspectos como:

  • La clase social
  • La religión
  • El país de procedencia
  • El idioma
  • Las experiencias vividas
  • El uso que hacemos de la tecnología
  • El carácter…?

Para mí, en nuestra esencia vital el sexo (o cualquiera de los demás factores) influye pero no determina.

Como dice Mónica Cavallé:

En ese ámbito esencial no necesitamos definir nuestra condición y nos limitamos a ser; sólo en él somos plenamente hombre o mujer —como la rosa es rosa y el niño es niño, sin “pretender” serlo, sin necesidad de ajustarse a ninguna imagen de sí mismos, siendo, sencillamente, en libertad, lo que somos”.

¿Hay diferencia entre hijos varones e hijas mujeres…

…cuando, supuestamente, les educamos igual? Se comentó que había un repunte de machismo entre la juventud.

¿Cómo se reparten las tareas en la pareja?

¿Sigue habiendo un matiz sexista? En estas vacaciones, he tenido la oportunidad de ver a varias parejas y familias en acción. Dan vértigo las similitudes entre holandeses, franceses, italianos, alemanes, españoles… como si no quedara sitio en el mundo para lo diferente.

La señora sujeta la escalera y mira alrededor mientras el tipo sube a arreglar la antena, o lo que sea que se haya roto.

El tipo que ata las bicicletas mientras ella dobla toallas también mirando a su alrededor, dándose cuenta de que los del coche rojo son los que jugaban a las palas en la playa.

Él desenrosca la cometa mientras ella hace lo mismo con los bocadillos.

¿Es heredado? ¿Aprendido? ¿Elegido? ¿Es importante que sea de una u otra manera? ¿Debemos luchar por cambiarlo o hacer lo que menos pereza nos dé, aquello con lo que más disfrutamos, independientemente de nuestro sexo?

Yo siento que he elegido las tareas en función de mis gustos, pero ¿hasta dónde están las propias afinidades teñidas por los prejuicios?

¿Hay dos sexos y multitud de géneros?

Alguien apuntó que ahora en las redes sociales se pueden elegir hasta 70 identidades de género, una hábil maniobra de marketing para segmentar a sus visitantes pero que responde también a una realidad social en la que cada vez más personas se sitúan en una zona transgénero.

¿Hacia dónde vamos a evolucionar en este sentido? ¿Será una pirueta genética para la supervivencia de la especie que tal vez solo podamos comprender en el futuro?

¿Por qué es un privilegio asistir a un libro fórum?

Es increíblemente grato ver como diez personas llevan reuniéndose durante diez años cada seis semanas a comentar una novela.

Escritores que han participado en este libro-fórum:

Si eres escritor y te piden asistir, te lo recomiendo. Seguro que los que han participado antes, están de acuerdo conmigo.

No sé cuánta vida tendrán los libro-fórums con la irrupción de las nuevas tecnologías, pero sí sé que el contacto físico y mirar a los ojos a una persona mientras te hace un comentario sobre una historia que has escrito, no tiene precio. Es un privilegio escucharlo puesto que le has dedicado muchos meses a esa obra precisamente para provocarle ese “algo” que es completamente diferente para cada persona.

Se aprende muchísimo de los seres humanos y de la propia escritura. Es muy enriquecedor. Normalmente, en la presentación de un libro, es el autor el que habla, en cambio, en una reunión así, lo hacen también los lectores, bueno, en este caso las lectoras, porque hablando precisamente de lo femenino y lo masculino, se trataba de diez mujeres.

Fue una conversación deliciosa que me confirmó que:

La moneda con la que se paga la libertad es el respeto - Tuitéalo          

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