Cómo dos letras pueden cambiar un texto para que sea eficaz, o no

Ayer recibí dos mensajes por Linkedin. Uno se fue directamente a la papelera y el otro lo dejé en la bandeja de entrada para responder.

¿Qué hizo que uno siguiera un destino tan diferente al otro? Dos letras, nada más.

Me llegan muchas peticiones de contacto en Linkedin y como mi objetivo con las redes sociales es que mis escritos y publicaciones lleguen a más lectores, acepto con gusto.

Son muy pocos, yo diría que uno de cada 50, los que, según acepto me mandan un mensaje semi-comercial al que no suelo prestar ninguna atención porque la mayoría de los que actúan así, lo envían indiscriminadamente, sin siquiera leerse el perfil de la persona y analizar si procede o no.

Desde mi punto de vista

Los mensajes automáticos en Linkedin tienen un efecto más bien negativo - Tuitéalo          

También hay personas que te contactan con las que tienes cosas en común y se abren vías de exploración de posibles colaboraciones o beneficios mutuos. No suelen ser muchas, en torno a una de cada 200. Si no fuera así, resultaría imposible responder.

Y, como decía, ayer recibí dos mensajes prácticamente idénticos, uno terminó directamente en la papelera y al otro le respondo con este post 🙂

¿Cuál crees que ha sido el descartado y cuál el que no?

Este es uno:

Y este el otro:

(He preferido quitar los datos personales, ya que no le conozco y me sebe mal ponerle de ejemplo negativo)

Evidentemente, este último es el que termino directamente en la papelera.

Marisa me dijo que era un placer formar parte de “mi” red. ¿Dónde ha puesto el foco? En mí, no en ella y eso ha producido en “mí” un efecto positivo. Es un mecanismo automático de nuestro ego. No es que me guste que haya funcionado con tanta claridad en “mí”, pero es un hecho cierto que funciona.

Solo han cambiado dos letras entre un mensaje y otro, un “mi” por un “tú”, pero uno no obtendrá respuesta y el otro sí, que supongo que es el objetivo que uno busca cuando contacta con otros profesionales por Linkedin, es decir, abrir puertas o establecer relaciones.

Es precisamente a eso a lo que me refiero cuando insisto en que:

Para comunicar con eficacia es necesario dar la vuelta a la cámara y poner el foco en nuestro interlocutor - Tuitéalo          

Gran ejemplo de ello, Marisa. Como ves, tu mensaje no solo ha surtido efecto, sino que ha resultado inspirador. ¡Muchas gracias! Seguro que seguimos en contacto 🙂

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