resultados electorales, resultados eleccioes, 20d, elecciones, electorales, pacto de gobiernnoHasta que se forme gobierno tenemos un hálito de esperanza en función del resultado electoral: ¿serán estas cuatro personas, y sus equipos, capaces de hacer algo histórico?

¿Y si aprovechamos la “no mayoría”, la imposibilidad de cuadrar sumas y restas, para establecer nuevas normas de convivencia?

Tuvimos 40 años de dictadura. Una transición. 40 años de democracia. Ahora necesitamos establecer las normas de convivencia para los próximos 40 años. Discutamos a fondo los temas que de verdad nos preocupan a los ciudadanos (y creo que así se ha manifestado en las urnas).

Queremos:

  • Que no haya resquicio para la corrupción, que la justicia la persiga y que devuelvan lo robado.
  • Hacer un gran pacto de educación adecuado a la nueva realidad tecnológica y social que permita a las generaciones que vienen afrontar un futuro líquido.
  • Sentarnos a hablar de la organización territorial. Tenemos un problema y no tiene sentido mirar hacia otro lado.
  • Organizar el trabajo y las relaciones laborales de forma que todas las personas puedan afrontar su manutención cotidiana. Cada vez más las máquinas remplazarán el trabajo y necesitamos un nuevo marco. No sé si será lo que están probando en Finlandia del salario básico universal o qué, pero vale la pena sentarse a discutirlo.
  • Replantear la ley electoral y algunas otras cuestiones de calado.

¿Y si estos cuatro políticos, en vez de ejercer de lidercillos de pacotilla, se comportan como personas responsables y garantes del futuro de nuestra convivencia?

Queremos:

Una coalición total, ellos 4 y todos los que sumen, que trate los temas que nos preocupan a todos los que hemos votado.

La dispersión del voto significa que deseamos un cambio, un cambio en el que se replantee el modelo de estado, la Constitución, el modelo educativo, el modelo impositivo, mercantil…, en una palabra: el modelo de convivencia. No estamos de acuerdo en muchas cosas, cada uno pensamos de una manera diferente, pero, como se hizo en la transición, todos podríamos ceder en algunas.

Queremos:

Que las diferencias entre las personas sean menores y que la gente no lo pase mal.

Ahora que el momento económico no es tan angustioso y no hay ninguna fuerza que tenga la mayoría, ¿no sería fabuloso que se sienten todos a negociar? Pero más que para gobernar, para acordar esas macro cuestiones que de verdad preocupan a la ciudadanía, mucho más que si el poder lo va a tener el azul, el rojo, el morado o el naranja.

El hecho de que quepa esta pequeña esperanza lo convierte en un momento positivo y lleno de alegría… ¡bienvenida incertidumbre! pues puede ser el caldo de cultivo de una semilla, la de una nueva era.

No soñamos. Queremos. Y así lo hemos dicho en las elecciones.

Queremos que nuestros políticos nos escuchen.

Pásalo.

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