Gracias a toda la gente buena que hay por el mundo

El otro día perdí el móvil y se me quedó una cara de tonta… además de una sensación de vacío bastante curiosa.

No sé si nos damos cuenta del grado de dependencia que hemos generado con esos aparatitos… En mi caso, aunque lo apago con cierta frecuencia (cuando paseo, como, doy clase, duermo…), como escribo y leo en él, es un compañero inseparable, como antes lo eran los libros físicos y las libretas, pero no quería hablar de eso, quería hablar de toda la gente buena que hay por el mundo.

Lo encontró un guardia urbano cerca de la estación de Sants en Barcelona (se me cayó al ir a coger el AVE), llamó al último número marcado y la persona me mandó un email. Cuando llegué a casa ya tenía el mensaje de que lo habían encontrado, el lugar donde lo tenían y el número de agente. ¡Gracias 19586!

Nos pasamos el día hablando de corrupción, de pitadas, de bandos, de políticos que solo buscan enriquecerse y mangonear, indiferentes a los padecimientos ajenos, al hecho de que lo que ellos roban lo pagamos todos los demás, pero nos olvidamos de mencionar de vez en cuando a todas esas personas de todos los entornos y zonas geográficas que no roban aunque puedan hacerlo, que cada día se levantan de buen ánimo, que trabajan con honradez, que solo buscan un poco de tranquilidad y que sus hijos vivan en un mundo en el que la dignidad sea un valor. Todas esas personas cuyas sonrisas nos ayudan a entender que no existen los de aquí y los de allí, los unos y los otros, que hacen que el día sea un poco más luminoso.

A veces, con tanta porquería, nos olvidamos de toda la buena gente que solo quiere vivir en paz.

A todos ellos, a todos vosotros, gracias y feliz semana.

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