Todo cambia… menos lo importante

abrazos afecto y vida

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si nuestros abuelos (o aquellos que no están desde hace unos años) nos escucharan hablar e interactuar pensarían que somos de otra galaxia.

Os voy a poner algunos retazos de conversaciones de la vida real que he escuchado o utilizado en los últimos días:

  • Con un amigo: “¿Tienes fotos de los niños?” “No, es que se me ha atorado la galería del móvil con el Dropbox.”
  • “Me encanta esa canción, voy a hacerle un Shazam para saber de quién es.”
  • Mi hija se había olvidado el libro de naturales y tenía examen al día siguiente, mi reacción fue decirle que la llevaba a casa de una amiga a por el libro, hacíamos fotocopias y se lo devolvíamos. “No, ya me está enviando las fotos por Whatsapp“.
  • “Creo que te encantaría el libro que me estoy leyendo.” “¿Cuál es?” “Espera que te mando una captura de pantalla con la portada.”
  • “¡Anda, son gaviotas!” “¿Cómo va a haber gaviotas en Madrid?” “Espera que entro en Google. Mira: las gaviotas del Manzarnares comenzaron a llegar a Madrid a principios de los setenta. Los primeros grupos pasaban aquí la temporada invernal y luego se iban…” “Pues es verdad”
  • “Me he enfadado con fulanito por Whatsapp.”

Ahora, en vez de contarnos chistes nos mandamos el último Vine (los Vines son como tuits en vídeos de siete segundos). Aquí tenéis un ejemplo: I ruv you

Hay frikadas como el Puchi Puchi, un simulador de burbujitas, de esas de embalajes que nos gusta explotar. Google está trabajando en un coche sin conductor y un sin fin de cosas más. 

Y aunque esto son solo unos pocos ejemplos cotidianos, al igual que comenté en un artículo para Diario Abierto, el 2.0 también está teniendo impacto en toda la cadena de valor de la empresa y, por supuesto, en el empleo. Os animo a leer el artículo ¿Quién se ha llevado mi empleo? de Arancha Ruiz, que siempre me resulta muy inspiradora y que habla de cómo afecta todo esto al empleo.

Pero en realidad se trata simplemente de nuevos medios. El ser humano, tanto en cuestiones laborales como en cuestiones personales, se sigue comportando de la misma forma y sus necesidades siguen siendo las mismas… pero diferentes:

  • La supervivencia
  • El equilibrio del medio
  • La conexión con los otros.

Lo que hace falta, antes, ahora y en el futuro, son personas que trabajen en la supervivencia de TODA la especie, y no solo de unos pocos, en el regreso al equilibrio, en la conservación del medio…

Y sí, siempre hará falta la conexión profunda entre las personas que aunque se pueda producir a través de cualquier medio, para afianzarse y para darnos lo que necesitamos para vivir debe estar apoyada en caricias, palabras dichas bajito, risas que llenan el espacio de vibración, un abrazo de varios segundos que permita a los cuerpos comunicarse, una mirada con la que sobran las palabras y también un montón de palabras que provocan divergencias y ayudan a solucionarlas, que comunican las mentes de toda la especie para encontrar alternativas a los problemas y que nos ayudan a alejar la soledad y el vértigo de vivir sin conocer las respuestas a tantas preguntas que se hace el hombre dada su capacidad de utilizar las palabras.

En ausencia de contacto físico, millones de neuronas mueren. Si no tocas, morirán tus neuronas y te quedarás sin palabras. ¡Toquemos!

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