¿Por qué interrumpimos a los demás?

escucha atentamente

¿Por qué interrumpimos a los demás?

El secreto de la influencia no está en lo que decimos, sino en cómo escuchamos. ¿Por qué interrumpimos a los demás?

Lo habitual es formarnos en emitir (los cursos que más me contratan las empresas son los de hablar en público y escritura eficaz) pero si de verdad deseamos lograr nuestros objetivos (comprender, aconsejar, convencer, mover a la acción, vender…), necesitamos aprender a escuchar.  

El otro día impartí un curso llamado “Habilidades de comunicación e influencia” con Pandorai, un partner con el que estoy colaborando en un proyecto de formación muy innovador y en el curso les comenté a los asistentes que uno de los mayores problemas que tenemos a la hora de comunicarnos es que interrumpimos a los demás. Probablemente uno se da cuenta de cuándo le interrumpe alguien en mitad de una frase, pero cuando lo hacemos nosotros, no siempre somos conscientes.

Voy a transcribir un ejercicio de un libro de Byron Katie que les leí a los asistentes al curso y que les produjo un efecto profundo:

“Simplemente date cuenta de cuándo interrumpes. No detengas tu interrupción, solo date cuenta de ella. Al interrumpir di de forma silenciosa:

No estoy dejándote acabar tu frase porque________________” (y rellena el espacio).

Simplemente obsérvalo y permite que el espacio en blanco se rellene.

Aquí hay algunos ejemplos de lo que han descubierto distintas personas:

No dejo que acabes tu frase porque….

… ya sé lo que vas a decir y tengo algo más inteligente que decir.

… puedo olvidarme de lo que iba a decirte y perder esta gran oportunidad de impresionarte.

… ya sé lo que vas a decir y quiero evitar ese tema.

… no eres lo suficientemente interesante como para distraerme de mis pensamientos temerosos.

… tienes tantas dificultades en expresarte que voy a rescatarte diciéndolo mejor que tú.

… interrumpirte es una expresión natural de mi entusiasmo.

En vez de interrumpir, puede que descubras que cuando alguien habla, desconectas, y que a partir de ahí finges escuchar.

Veamos algunos ejemplos:

He decidido hacer caso a mis pensamientos en vez de a lo que estás diciendo porque…

… ya he oído esto, y puedo volver de forma segura a un proyecto más importante: cuidar de mis preocupaciones.

… no puedo permitirme escuchar esto, si no presto atención a mis propios problemas puede que no sobreviva a esta semana.

… la gente que se ríe por allí se lo está pasando mejor. Me pregunto si puedo unirme a ellos.

Encuentra tus razones favoritas para desconectar y cuestiónalas. La gente dice que se desconecta, cuando en realidad redirigen su atención a pensamientos específicos. ¿Adónde vas cuando desconectas?

Un experimento en la escucha verdadera:

Pasa un día escuchando a la gente. Simplemente permite que entren en ti sus palabras sin sobreponerles tus propios pensamientos. Puedes poner en práctica la idea de que cuando la gente habla están intentando expresar lo que realmente quieren decir, y que la mejor manera de ayudarles es simplemente escucharles. Permítete acoger lo que digan sin preocuparte de adónde quieren llegar a parar. Confía en que cuando dejen de hablar les entenderás. Si sientes el impulso de acabar una frase por ellos en voz alta o en tu cabeza, evita hacerlo.

Puede ser sorprendente escuchar los regalos que surgen de la boca de la gente cuando les permites completar sus pensamientos sin interrupciones. A veces te encuentras con una persona totalmente distinta (especialmente si resulta ser tu pareja).

Tu comprensión de otra persona está limitada por lo que piensas que ya sabes. Así que si decides sencillamente escuchar, la persona con la que te encuentras no coincidirá con tu preconcepción. Lo fascinante es que normalmente te encuentras con alguien más sabio y amable de lo que esperabas. A su vez, puede que pierdas el rastro de tus ideas sobre quién eres. Te conviertes en un oyente sincero, en una persona abierta y auténticamente interesada en los demás. Puede que tú también seas más sabio y amable de lo que pensabas que eras. Cuando la gente te sorprende y te muestra que tienen más que ofrecer de lo que esperabas, es fácil que estés interesado en ellos de verdad.

Cuando escuchas literalmente, puedes sentirte desorientado al principio, porque se derrumba la identidad que tanto te cuesta mantener. Ya no serás la persona que acostumbraba a hojear sus archivos mentales mientras alguien hablaba, esperando la ocasión de interrumpir e impresionarles. En la escucha literal, alguien que no sabías que fueses se relaciona con alguien que no sabías que conocieras”.

Si te da un poco de reparo o sientes nervios o miedo cuando piensas en tu presentación, te recomiendo mi nuevo programa online AME Comunicar-Adiós Miedo Escénico

____________________

Otros artículos que te pueden interesar:
Si quieres convencer (y vender), sé auténtico
Crees que sabes leer, pero ¿sabes leer?
¿Qué tipo de imagen das con tus mensajes?
 

6 Comentarios

  1. terelu
    16 diciembre 2013

    Excelente publicación, gracias Natalia me sirven muchísimo en lo personal y en mi trabajo.

    Responder
  2. Beatriz Canales
    16 diciembre 2013

    Estoy de acuerdo Natalia escuchar es valioso y enriquecedor, interrumpir porque si es falta de respeto o educación. Pero a veces no queda más remedio que coger el turno de palabra que puede que no te llegue en toda la reunión/cena/comida/etc. Sobre todo si en el evento está el típico/a que todos conocemos, el acaparador, el que habla sin parar, el que no espera dialogo, solo hablar, contar, lucirse. Estos creo que son los que menos respetan la escucha, vamos a los que escuchar les da ansiedad, les agobia. Pero no pueden remediarlo, les encanta hablar, toman la palabra para soltar un discurso sin fin, escucharse a ellos mismos y con eso se dan por satisfechos. No necesitan otras visiones, otros enfoques, otras voces.
    Bajo mi humilde punto de vista es un gran error pq la auduencia tb tiene su propio discurso y o interrumpe bruscamente, diplomáticamente, como sea que se las ingenie o desconecta del rollo del orador/acaparador/monologuista. Lo que se escucha con interés y entrega es porque provoca respuestas, provoca otras voces, convence y hace que a la audencia se le suelta la lengua tb., entonces si esperas pacientemente tu turno y procuras no interrumpir.

    Responder
  3. 17 diciembre 2013

    Excelente, Natalia: con demasiada frecuencia olvidamos que nuestro ser, por defecto, está cargado de ese sutil ingrediente llamado soberbia….cuyo antídoto es bastante simple y conocido: la humildad. Incluso en la conversación.

    Gracias sinceras por recordárnoslo.

    Responder
  4. Sylvia
    21 diciembre 2013

    Apuntado. A ver si lo consigo!

    Responder
  5. 17 enero 2014

    Hola Natalia, excelente post y excelente remake de tu web.
    El tema de interrumpir conversaciones se extiende como la pólvora desde el periodismo de tertulia, ese que bajo un prisma de buenrrollismo nunca permite entender qué pasa porque todo el mundo habla a la vez.
    Quizás la conversación activa (nuevo concepto) pase por la escucha activa.
    Felicidades!

    Guillem

    Responder
  6. Martin Bolanos
    1 septiembre 2016

    Que inspiradoras palabras, gracias Natalia, el vídeo de tu presentación me fascinó especialmente la parte de la hoja en blanco, creo que vale la pena hacerlo para mi, felicitaciones

    Responder

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Follow

Get every new post on this blog delivered to your Inbox.

Join other followers: