La necesidad de hacer kilómetros en vez de dar pasos

Mojon cuentakilometrosLlevo varias semanas (demasiadas) con una sensación casi permanente de irritación.

Después de darle muchas vueltas a su origen, he decidido llamarlo “el fantasma de enero”.

¿Por qué?

Porque en enero (al igual que en septiembre – por esos muchas personas tendrán también “el fantasma de septiembre”) se juntan dos hechos fundamentales:

- Hacemos balance

Los balances son interesantes pero tienen la gran deficiencia de ser, en su mayoría, cuantitativos. Tendemos a incluir en ellos los logros y los fracasos, cuando lo que hace que la vida merezca ser vivida son todos esos momentos intermedios que no son ni lo uno ni lo otro.

Son besos o lágrimas que muchas veces no tienen un sentido muy determinad0, son palabras o silencios que hacen compañía o alejan, son comidas cotidianas que no son ni deliciosas ni están quemadas, pero saben rico, son pequeñas tareas domésticas o profesionales que podemos hacer con placer o con disgusto en función del estado de ánimo que tengamos más que de la tarea que sea.

- Hacemos planes 

Nos planteamos objetivos, nuevos proyectos, decidimos cambiar actitudes o costumbres que creemos que no nos vienen bien, deseamos conseguir cosas, pero se trata de esas mismas cosas que tenemos en cuenta al mirar hacia atrás, como mojones de una carretera secundaria:

  • Un trabajo
  • Un cambio
  • Un ascenso
  • Una ganancia
  • Una pareja
  • Una des-pareja
  • Logros de nuestros hijos
  • Determinados resultados deportivos o de cualquier otra cosa…

¿Cuántos se plantean como objetivos sonreír más, saborear la comida, charlar despacio? 

Suelen tratarse más bien de “hechos a conseguir”, y esa sensación de anhelo, de llegar al siguiente mojón, de hacer un kilómetro más, nos impide disfrutar de cada paso, del suave roce del viento en la cara, del calor que genera nuestro cuerpo con la caminata que es la vida, de los sonidos del entorno, de las personas que caminan un rato a nuestro lado o de aquellas con las que nos cruzamos, que pueden saludarnos amablemente y resultarnos atractivas pero no nos paramos ya que “tenemos” que hacer más kilómetros, tenemos que seguir para llegar pronto al siguiente mojón(aquí valdría también la otra acepción de la palabra mojón)

¿Para qué? ¿Por qué queremos ir tan rápido y recorrer tantos kilómetros?

¿Para llegar a la meta?

¿Alguien no se ha dado cuenta de que la meta es un ataud o una urna?

Si fuésemos verdaderamente consciente de esto, disfrutaríamos de cada paso, del calor y del frío, de la vitalidad y del cansancio, pero nos exigimos llegar hasta el siguiente mojón, lo que nos provoca esa sensación de irritabilidad que hace que todo lo veamos gris, pero no por eso dejan de existir el verde el rojo o el amarillo.

Si te interesa este tema puede mirar también estos artículos:

Un texto de Galeano para empezar el 2013
No hay solución, solo es un paseo
El caos forma parte de la armonía
¿Y tú? ¿Sabes quién eres?
Los protectores de la felicidad según Rojas Marcos
Dime cómo son tus padres y te diré quién eres… aunque tú no lo sepas
Yo ya he salido de la crisis ¿y tú?
 

10 Comentarios

  1. pilar
    28 enero 2013

    Estamos tan preocupados de Vivir y de hacerlo bien, que nos perdemos la Vida.

    Responder
  2. conversaentuits
    28 enero 2013

    En mi caso, más que irritación, angustia vital. Sin embargo, la sensación no es de pérdida, sino más bien, de exprimir la vida a tope.

    Responder
  3. 28 enero 2013

    Querida Natalia: Como siempre acertada en tus comentarios y reflexiones… Tienes toda la razón, la vida es…VIVIR y eso no deberiamos olvidarlo en nuestros días, que parecen cotidianos, pero que son magnificos en toda su extensión, con lo bueno y lo que hemos dado en llamar malo…pero que nos enseña. Sé que tu vives la vida en su plenitud y lo mejor de todo… La compartes.
    Gracias por eso, por compartir, expresar, hacer llegar y como no, por ayudar a otras personas a hacer que su camino sea más llevadero y dulce…
    Que vivas un maravilloso día lleno de experiencias maravillosas y magnificas… Con Amor, A y A

    Responder
  4. 28 enero 2013

    Parece que la coyuntura nos devuelve una cara más auténtica de nosotros y de lo que realmente anhelamos en la vida. ¡Gracias!

    Responder
  5. Saul González (México)
    28 enero 2013

    Muy acertada, no nos detenemos a disfrutar de la vida, hace 365 días estaba yo pensando en lo mismo que hoy y ¿ qué hice? nada, sigo en el mismo proceso, pero eso si un año mayor.

    Un abrazo.

    Responder
  6. 28 enero 2013

    Al parecer, la felicidad está en el camino, no en la meta. La meta es el vacío…

    Responder
  7. 28 enero 2013

    Me ha encantado el artículo, y no he podido por menos que sentirme muy cercano a lo que en él se expresa. Desde hace tres años, todos los días me levanto diciendo: La vida no se elige… la vida se vive (es una frase de la película The Way). Todos los años hago El Camino de Santiago con mi familia, y puedo asegurar que cada paso y cada kilómetro que damos está lleno de vida para todos nosotros.

    Responder
  8. 28 enero 2013

    De verdad que no puedo estar más de acuerdo contigo, lo importante es el camino y los pequeños detalles que en el te encuentras. Esa es la auténtica vida.

    Responder
  9. 28 enero 2013

    Leer esta nota LA NECESIDAD DE HACER KILOMETROS EN VEZ DE DAR PASOS ha sido muy oportuna para mí, querida Natalia. Me ha hecho reflexionar más de lo que te imaginas. Estoy en un momento difícil. Empecé el año con una dolencia física (mejorable totalmente en dos meses aprox) cuando me preparaba para hacer mi programa del 2013. De pronto, me doy cuenta que no voy a poder avanzar tantos kilómetros para sentirme bien. Tengo tantos pasos que dar para saborear la vida. Soy una periodista que formalmente se está jubilando, pero mentalmente puedo dar mucho. Por ahora voy a disfrutar de mi entorno familiar, recuperar mi salud y, quizás, sin tanta presión pueda dar los pasos que necesito para sentirme bien. He conseguido muchos logros en mi vida. ¿Para qué? Es momento de disfrutar el día a día sin presiones sólo con encanto. Tienes razón. Eso quiere decir que, quienes están aún en la lucha por alcanzar sus metas, no se pierdan de esos detalles y momentos del día a día que también nos hacen sentir bien.
    Gracias por todas tus acertadas notas.
    Blanca

    Responder
  10. 28 enero 2013

    Nos preocupamos de cosas efímeras y dejamos a un lado disfrutar de la vida y del regalo que tenemos por poder estar en ella.

    Responder

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