Llevo tiempo diciendo que no necesitamos una reforma educativa; lo que necesitamos es una revolución.

No tiene sentido seguir educando a nuestros menores como hace 200 años cuando tienen la práctica totalidad del conocimiento en la palma de la mano.

¿No sería más provechoso, motivador, satisfactorio y un largo etcétera enseñarles…?:

  • Otros idiomas y culturas
  • Creatividad
  • Pensamiento crítico
  • A enlazar conceptos e ideas
  • A trabajar en equipo
  • Habilidades de comunicación
  • A verificar las fuentes de la información
  • A adaptarse al cambio
  • A gestionar sus emociones
  • Cualquier forma de arte
  • Alimentación y cocina saludable
  • Coser
  • Etc.

Pero en vez de eso, seguimos haciendo que se aprendan de memoria los ríos o las comarcas de su autonomía. ¡Eso lo pueden mirar en su móvil!

Es cierto que es necesario desarrollar la memoria pero se podría hacer aprendiendo canciones, poesías, trabalenguas o conceptos generales.

¿De verdad queremos ciudadanos que sepan resolver integrales o análisis sintácticos (que ni siquiera lo aprenden) pero que no sepan gestionar sus emociones o comer de forma saludable?

La nueva reforma educativa en España, aunque reforzará los idiomas (que ya era hora) cambiará: 4 años de ESO y 2 de Bachillerato por 3 años de ESO y 3 de Bachillerato y añadirá más horas de matemáticas y de lengua. ¿Es esa la revolución que necesitamos?

El otro día me enviaron la película “La educación prohibida” y quiero compartirla con vosotros – Os pongo una explicación y avance de 10 minutos:

y si queréis verla completa la tenéis aqui: La educación prohibida – película completa

Dura dos horas y, a ratos, se hace un poco lenta, pero os recomiendo verla hasta el final. Estamos hablando de educación y, por tanto, del futuro de la humanidad.

Algunos pensaréis que no tiene propuestas concretas, ni un líder claro. En eso se parece al 15M y es cierto. El otro día alguien me preguntó: “¿Dónde están los del 15M?” y yo, reflexionando en voz alta respondí:

No importa dónde estén ahora, probablemente estarán en sus casas o trabajos (los que lo tengan) o buscando uno los que no. Estarán viviendo, pero lo importante es que estuvieron allí porque querían cambiar la situación del mundo y sembraron una semilla, en ellos y en su entorno.

El próximo gran cambio de la humanidad para frenar las desigualdades, propiciado por la nueva forma que tenemos de conectarnos, creo que no será una revolución, sino una evolución interna contagiosa, y esta película es simplemente una vía de contagio.

Yo solo actúo como agente transmisor.

¿Te apetece contagiarte?

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