4 Comentarios

  1. Raimón.
    19 septiembre 2011

    Encantado de recibir tus correos Natalia, los leo con interés!

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  2. Karla Jimenez
    19 septiembre 2011

    Natalia, me parece maravillosa la reflexión que haces sobre devorar o paladear, en mi caso me pasaba lo mismo devoraba con ansias locas cada historia, cada libro pero existen unos que otros que no se si será el contenido o la identificacion que uno pueda tener o no con el que simplemente no se pueden devorar se deben paladear, una a una de sus hojas y regresar a ellas, puede ser que en otro momento el paladar nos diga otra historia. Me encantó gracias!

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  3. 19 septiembre 2011

    Incluso Natalia, parte de estos “devorar” y “paladear” se hacen más gratificantes cuando uno tiene el libro entre las manos y va deleitándose página a página sorprendiéndose de lo que nos va develando hasta leer la totalidad de sus secretos… vale la pena vivir para leer!

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  4. Juana
    21 septiembre 2011

    Hay libros que devoré sin apenas espacio para respirar, cuando los terminé estaba exahusta …. otros sin embargo, los leí paladeando cada capítulo, leyendo poquito a poquito como con miedo a terminar …. otros los leo con la calma de los “espacios” cotidianos, con el placer de que “siempre” estaran por aquí ….

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